EFEAnkara

Las autoridades de Turquía han elevado el tono de sus advertencias contra el Gobierno del Kurdistán iraquí por el referéndum de independencia que celebra hoy, hasta el punto de amenazar con una intervención militar y con bloquear las exportaciones de petróleo, vitales para esta región autónoma.

"Podríamos llegar de repente por la noche. Lo hicimos con la Operación Escudo del Éufrates (en Siria). Allí limpiamos 2.000 kilómetros cuadrados del Estado Islámico y daremos nuevos pasos con ese objetivo. Si hiciera falta, tampoco vacilaríamos en dar pasos similares en Irak", advirtió el presidente, Recep Tayyip Erdogan.

"Por supuesto, no permitiremos que allí se establezcan, como en Siria, uno o varios Estados terroristas", remachó.

"Nuestras fuerzas armadas no han tomado en vano las medidas necesarias en Silopi", dijo en referencia a las amplias maniobras militares que el Ejército turco realiza desde el lunes pasado en las inmediaciones del paso fronterizo de Habur, la única conexión por carretera entre Turquía e Irak.

"Todas las opciones políticas y diplomáticas están sobre la mesa para impedir que los asuntos de Irak y Siria se conviertan en amenazas para nuestro país", dijo Erdogan durante un discurso en Estambul, transmitido por la cadena NTV.

Más cauto se mostró el primer ministro, Binali Yildirim, quien descartó la posibilidad de enfrentamiento militar.

"Que los ciudadanos se tranquilicen. No iremos a la guerra. Son operaciones puntuales. Tomaremos las medidas necesarias al otro lado de la frontera en los temas que afectan a la seguridad de nuestro país", dijo el primer ministro.

"¿Qué importa si el referéndum se lleva a cabo o no? Es todo un teatro. No creemos que de esto salga algo distinto", afirmó.

Además de la referencia a una invasión militar, Erdogan recordó que el petróleo que exporta el Kurdistán iraquí hacia Europa pasa por suelo turco, bien por carretera o bien a través de un oleoducto hacia el puerto de Ceyhan, en el Mediterráneo.

"Nosotros tenemos la válvula. Si la cerramos, este asunto se acaba", dijo Erdogan.

Erdogan anunció que "durante esta semana" se anunciará el cierre total del paso fronterizo de Habur.

Horas antes de esa amenaza, Yildirim había señalado que Turquía podría bloquear la exportación de crudo, si Bagdad lo pidiera.

"Para nosotros, la única autoridad legítima es Bagdad. Los aeropuertos y los pasos fronterizos dependen del Gobierno central; eso incluye los oleoductos", dijo Yildirim.

Agregó que el flujo del crudo "depende del Gobierno central" y que Ankara revisaría las condiciones para su exportación "si hubiera una solicitud al respecto".

También las demás sanciones se tomarán siempre en coordinación con el Gobierno iraquí, subrayó el mandatario.

"Nos han llegado solicitudes oficiales desde Bagdad. Ahora evaluamos en el Consejo de Ministros qué sanciones son las más fáciles de aplicar, y dentro de poco daremos estos pasos", dijo.

Erdogan aseguró que, de momento, se ha interrumpido el tráfico rodado desde Irak hacia Turquía en el paso de Habur, aunque se mantiene en sentido contrario.

De esa forma, desautorizó una información anterior del Ministerio de Aduanas en la que se señalaba que la circulación seguía abierta en ambas direcciones pero con controles más estrictos para los vehículos procedentes de Irak, "por motivos de seguridad".

El Ministerio de Exteriores, por su parte, desaconsejó hoy a los ciudadanos turcos viajar a "las provincias de Dohuk, Erbil y Suleimanía, bajo control de las autoridades regionales del Kurdistán iraquí", por el "probable" peligro que "grupos radicales y organizaciones terroristas" se aprovechen de la inestabilidad creada por el referéndum.

La advertencia sobre viajes a Irak lleva un año en vigor, pero hasta ahora se exceptuaron de ella las tres provincias kurdas, que son un importante mercado para numerosas empresas turcas, desde el sector de construcción hasta el de electrodomésticos.

Según señala hoy el diario Hürriyet, el Kurdistán iraquí importa desde Turquía el 70 por ciento de lo que consume.

Ankara ha mantenido estrechas relaciones comerciales y políticas con el Gobierno del Kurdistán iraquí, pero el Gobierno turco ha rechazado rotundamente la celebración del referéndum, argumentando que traerá más tensión a la región y que un Kurdistán independiente supone una amenaza a su propia seguridad nacional.

El Gobierno turco teme las consecuencias que podría tener la creación de ese Estado kurdo entre la minoría kurda de Turquía, donde desde donde hace más de treinta años opera el PKK, una guerrilla que ha pasado de pedir una nación kurda a solicitar más derechos culturales y sociales.

Por Dogan Tiliç