EFETeherán

Con reuniones familiares más íntimas y otras costumbres alteradas por el coronavirus, los iraníes celebran este viernes el inicio del año 1399 del calendario persa con el deseo de superar pronto una pandemia que ha causado más de 1.400 muertos en el país.

El coronavirus ha influido indudablemente en el "Noruz" o año nuevo, una festividad con más de 3.000 años de historia que marca el equinoccio de primavera y que fue declarada Patrimonio Inmaterial por la Unesco hace una década.

En la principal festividad no islámica del país, los iraníes aprovechan para visitar a los familiares y amigos, hacer regalos, estrenar ropa nueva y salir de viaje.

Sin embargo, la mayoría de estas costumbres han quedado en un segundo plano para muchos iraníes, preocupados por la propagación del coronavirus y el continuo aumento de los contagios, que ya se aproximan a los 20.000.

FESTEJAR DE MODO DIFERENTE

El presidente iraní, Hasan Rohaní, subrayó en un discurso con motivo del "Noruz" que esta pandemia puede superarse mediante "la unidad" y agradeció "la valentía" del personal sanitario.

Aunque las autoridades no han impuesto el confinamiento, sí han instado a la población a permanecer en sus casas y han cancelado los eventos multitudinarios típicos de estas fechas.

"Esta vez he reunido para comer solo a dos de mis hijos y sus esposas. Sé que lo recomendable es el aislamiento, pero es muy difícil no celebrar en familia el Noruz", contó a Efe Zahra, un ama de casa de 55 años, quien este año no ha comprado ropa nueva porque "no hay ocasión de lucirla".

Para la comida del año nuevo, esta mujer preparó como es habitual pescado. Otra tradición que no podía faltar en su casa fue la decoración típica del "Noruz": el "Sofreye Haft Sin", literalmente el "mantel de las siete eses".

La manzana, "sib" en farsi, y el ajo, "sir", son dos de los alimentos imprescindibles en este mantel decorativo, donde cada elemento invoca un deseo diferente para el año nuevo, como la salud y la prosperidad.

HASTA LA VENTA DE DECORACIÓN SE RESIENTE

A menos gente en la calle, menos puestos de venta con los "Sofreye Haft Sin" y las flores moradas tradicionales de "Noruz". Sí antes eran omnipresentes, este año era casi difícil encontrarlos.

Tampoco se ha visto por las calles con la frecuencia habitual al personaje de "Hayi Firuz", quien vestido de rojo y con el rostro pintado de negro anuncia con bailes y música la llegada del año nuevo persa.

Si las ventas de decoración han bajado, más lo han hecho las de regalos o ropa, pese a que estas fechas eran el mejor periodo del año para los comercios y en las últimas semanas del año lo normal era que las tiendas y los bazares estuvieran a rebosar.

"Nuestro negocio se paralizó mucho, en general el de todos, y nuestra venta es una quinta o una sexta parte de lo normal porque nadie sale de casa", se lamentó a Efe Hosein Chizarí, de 24 años, que regenta la juguetería de su familia.

Mirando las estanterías llenas de juguetes, Chizarí recordó con nostalgia que en los años pasados muchos clientes venían a comprar regalos para los más pequeños: "Mire la calle, no hay ningún ambiente, todos están asustados", añadió el joven, que no piensa viajar durante las vacaciones.

UNOS VIAJES CONTROVERTIDOS

Tampoco Zahra viajará esta vez a la ciudad santa de Mashad, de donde es originaria, para pasar como era su costumbre unos días con sus padres y sus hermanas.

Mashad solía ser el destino de los iraníes más religiosos en estos días ya que alberga el mausoleo del imán Reza, cuyas puertas están ahora cerradas. En el santuario también debía tener lugar un discurso del líder supremo, Alí Jameneí, pero la ceremonia fue suspendida.

"Creo que cualquier desplazamiento aumenta el riesgo de contagio y, además, puede que no sea fácil viajar debido a los controles de las autoridades", señaló la mujer.

En las salidas de las ciudades, las autoridades han desplegado efectivos para controlar la temperatura de los viajeros y las carreteras están plagadas de carteles con las frases "la casa es más segura" y "posponed vuestros viajes hasta el día que venzamos al coronavirus".

Aunque los viajes han disminuido y la mayoría de los vuelos internos han quedado suspendidos, muchos ciudadanos han desoído las recomendaciones oficiales, como demostró en los últimos días los atascos en las salidas de Teherán hacia el norte y hacia el sur.

Los viajes que este año serán imposibles son aquellos al extranjero, ya que desde hace casi un mes todos los países vecinos cerraron sus fronteras con Irán y la mayoría de las aerolíneas cancelaron sus vuelos.

Marina Villén