EFEJerusalén

La diputada del partido de izquierda Meretz, la árabe Ghaida Rinawie Zoabi, retiró hoy su apoyo al gobierno de coalición israelí, que vuelve a quedar en minoría en el parlamento, lo que ahonda en la incertidumbre política en el país.

El gobierno cuenta ahora con el respaldo de 59 diputados en una Knéset (Parlamento israelí) de 120 escaños, una fragilidad que podría conducir pronto a nuevas elecciones, aunque el flanco opositor tampoco ha logrado hacerse con una mayoría.

En una carta dirigida hoy al primer ministro, el ultranacionalista judío religioso Naftali Benet, Rinawie indicó que "en los últimos meses, desgraciadamente, por estrechas consideraciones políticas, los líderes de la coalición han optado por preservar y fortalecer su flanco de derecha”.

"No puedo apoyar una coalición que vergonzosamente acosa a la sociedad de la que provengo", señaló la diputada en la misiva, que ha pillado por sorpresa tanto a Benet como a su propio partido Meretz, según la prensa israelí.

En las últimas semanas, la violencia entre israelíes y palestinos -con ataques, redadas y enfrentamientos en la Explanada de las Mezquitas-, así como la decisión del gobierno de dar luz verde a la construcción de más viviendas en asentamientos de Cisjordania ocupada, han crispado la política israelí y las relaciones con los palestinos.

Rinawie también cita como detonante de esta "decisión moral" la muerte de la periodista palestina Shireen Abu Akleh la semana pasada en una redada del Ejército israelí en Cisjordania y cuyo funeral, en el Jerusalén este anexionado, estuvo marcado por cargas policiales contra los dolientes que llevaban su ataúd, que sacaron banderas palestinas.

La mayoría de la sociedad árabe-israelí a la que pertenece Rinawie es descendiente de palestinos que quedaron dentro de las fronteras del Estado de Israel en su creación en 1948 y muchos de ellos mantienen vínculos familiares con palestinos en Cisjordania.

Rinawie mantendrá su escaño en la Knéset, aunque no ha revelado si planea votar del lado de la oposición -liderada por el Likud del ex primer ministro Benjamin Netanyahu y partidos ultraortodoxos- o actuará de forma independiente.

En enero, Rinawie votó en contra de un proyecto de ley impulsada por el gobierno sobre el reclutamiento de ultraortodoxos en protesta por otro proyecto de ley de la coalición que restringe la unificación familiar de palestinos casados con israelíes y por dar luz verde a la iniciativa del Fondo Nacional Judío de plantar árboles en áreas del desierto del Néguev habitadas por beduinos.

En abril, la diputada Idit Silman, del partido nacionalista Yamina -del primer ministro Benet- también abandonó la coalición al considerar que no estaba avanzando leyes que contentaran a su electorado, principalmente ultranacionalistas judíos y colonos.

Con la retirada de Silman el gobierno perdió su ajustada mayoría parlamentaria y quedó en empate técnico con la oposición (60-60), y ahora pasa a estar en minoría con la salida de Rinawie.

El gobierno israelí estuvo a punto de resquebrajarse el mes pasado, cuando el partido árabe islamista Raam -que aporta cuatro diputados- congeló durante tres semanas su participación en el mismo presionado por su electorado por los choques en la Explanada de las Mezquitas durante Ramadán, aunque luego anunció su regreso.