EFETeherán

La muerte de tres miembros de las fuerzas de seguridad de Irán en una emboscada en el oeste de la provincia de Teherán condujo este martes a un incremento del despliegue policial y de la crisis en el país, donde, según la ONU, han perdido la vida ya decenas de personas.

Después de que el Gobierno iraní asegurara que se estaba recuperando la calma en las calles y solo había "problemas menores" en el país, tres efectivos de las fuerzas paramilitares Basij fallecieron en un incidente poco claro.

Según un comunicado publicado hoy por la Guardia Revolucionaria, cuerpo militar de élite del que dependen los Basij, las víctimas fueron acorraladas y atacadas con armas blancas por "bandidos y alborotadores".

Entretanto, en el centro de la capital, en las plazas de Fatemí y Haftetir, en la calle Enghelab, y en la Universidad de Teherán, aumentó el despliegue de antidisturbios y también la tensión, según pudo constatar Efe.

Las protestas contra la subida en al menos un 50 % del precio de la gasolina y su racionamiento han tomado un cariz político, con frecuentes lemas contra el sistema islámico del país y su líder supremo, Alí Jameneí, y con ataques a mezquitas y seminarios chiíes.

Pronto derivaron, además, en graves disturbios y en enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas del orden, pero se desconoce la magnitud de las pérdidas humanas.

SIN CIFRA DE VÍCTIMAS CIVILES

Las autoridades solo han confirmado por ahora el fallecimiento de dos manifestantes y cuatro miembros de las fuerzas de seguridad, incluidos los tres Basij, pero se estima que la cifra real de víctimas mortales civiles sea mucho más elevada.

Los civiles confirmados, por el gobernador y un diputado de las respectivas regiones, son un manifestante en la ciudad meridional de Sirjan el viernes y otro en la localidad de Shahriar, cerca de Teherán, el sábado.

Sin embargo, muchos de los vídeos difundidos estos días en redes sociales, y cuya veracidad no se puede contrastar, muestran heridos graves y el sonido de armas de fuego en distintas ciudades de Irán, donde los detenidos superan el millar.

La Oficina de Naciones Unidas para los Derechos Humanos denunció hoy que decenas de personas han muerto y otras muchas han resultado heridas durante las protestas, en las que -indicó- se ha llevado a cabo "un uso excesivo de la fuerza, incluyendo disparos con munición real contra los manifestantes".

"Algunas muertes han sido reconocidas por las autoridades, pero está resultando extremadamente difícil verificar el número total de fallecidos y heridos", afirmó en rueda de prensa el portavoz de la oficina Rupert Colville.

NUEVAS ACUSACIONES CONTRA "ENEMIGOS EXTRANJEROS"

El comunicado de la Guardia Revolucionaria apuntó que los tres miembros de los Basij fueron atacados siguiendo el método empleado a principios de la década de los 80 por el grupo Muyahedín Jalq, cuya cúpula está exiliada en Francia y es considerado terrorista por Teherán.

También han sido acusados de instigar los disturbios los descendientes y seguidores de la dinastía Pahlaví, derrocada en 1979 por la Revolución Islámica liderada por el ayatolá Ruholá Jomeiní.

Farah Diba, la viuda del último Shá, Mohamad Reza Pahlaví, difundió ayer un vídeo en las redes sociales en el que pidió a los manifestantes no perder el ánimo y permanecer unidos porque al final "la luz vencerá a la oscuridad e Irán resurgirá de su cenizas".

Al respecto, el portavoz del Poder Judicial, Gholamhosein Esmailí, insistió hoy en que "elementos vinculados con grupos contrarrevolucionarios" están implicados en los disturbios.

Aunque Esmailí afirmó que "la calma ha sido restaurada en el país", la propia agencia oficial IRNA citó incidentes la víspera en las provincias de Juzestán (suroeste), Yazd (centro) y Karaj (norte), y en las redes sociales circulan vídeos de disturbios en Isfahán (centro) y Shiraz (sur).

INTERNET COMO ARMA

El hecho de que internet siga bloqueado indica que la situación está lejos de volver a la normalidad, después de que en los últimos días se hayan producido cortes de carreteras, incendios de sucursales bancarias e intentos de asalto a comisarías y almacenes de combustible.

El ministro iraní de Telecomunicaciones, Mohamad Yavad Azarí Yahromí, dijo hoy que no sabe cuándo se levantará esta restricción porque la decisión depende del Consejo Supremo de Seguridad Nacional.

Desde la ONU, Colville urgió a que las autoridades "restablezcan "de inmediato el acceso de los iraníes a internet, así como a otras formas de comunicación, y que permitan la libertad de expresión y el acceso a la información".

Este bloqueo trata de crear un apagón informativo y evitar la organización de protestas y la difusión de vídeos de los disturbios y de la represión de las fuerzas de seguridad.

Marina Villén