EFEZaragoza

El Gobierno de Aragón ha anunciado el confinamiento perimetral de las tres capitales de provincia y de seis municipios, que suman más de 860.000 habitantes, y el adelanto del toque de queda a las 22 horas a partir del sábado, por el aumento de la incidencia de casos de covid-19, cuya tasa a 7 días se sitúa en 329 casos por 100.000 habitantes.

Además de la capital aragonesa, Huesca y Teruel se confinan perimetralmente Alcañiz, en la provincia de Teruel, y Calatayud, Cuarte de Huerva, Ejea de los Caballeros, Tarazona y Utebo, en la de Zaragoza, lo que supone que dos de cada tres habitantes de la comunidad autónoma tendrán limitada la movilidad.

También se ha acordado reducir las reuniones tanto en el ámbito privado como público a 4 personas, adelantar a las 18 horas el cierre de todos los establecimientos comerciales no esenciales de viernes a domingo, y el establecimiento de controles "exhaustivos y objetivos" de los centros comerciales para evitar aglomeraciones.

"Son medidas duras pero ponderadas y en consonancia con las adoptadas por otras Comunidades autónomas", ha subrayado la consejera de Sanidad, Sira Repollés, en una rueda de prensa en la que se ha dado cuenta de la evolución de la pandemia en Aragón, que en quince días ha duplicado la incidencia semanal.

La consejera ha recordado que las actuales cifras no se daban desde el mes de noviembre, con contagios que el miércoles alcanzaron los 907 casos y los 838 el jueves y una positividad ayer del 20 % y con una tendencia, ha dicho, "constante y creciente".

Aunque el compromiso del sistema sanitario es "moderado", con un 11 % de ocupación de hospitalización convencional y de un 25 en UCI, Repollés reconoce que si no se establecen medidas la situación cambiará y repercutirá en ambos sistemas y por tanto "no se puede esperar".

El director general de Salud Pública, Francis Falo, ha explicado que el patrón actual marca un contagio comunitario, en todas las edades, pero con más incidencia en el tramo de los 20 a 50 años, por la interacción social en el ámbito privado y social de los últimos días, algo que, no obstante, ha admitido que se preveía.

La consejera ha justificado limitar las restricciones a los fines de semana porque las acumulaciones en establecimientos comerciales, ocio y hostelería son más intensas esos días y extenderlas a toda la semana repercutiría en otras actividades que "no son tan importantes desde el punto de vista de los contagios" como cultura, actividades extraescolares o entrenamientos deportivos.

No obstante, ha anunciado que si las medidas no tuvieran resultado se extenderían las restricciones a otros días de la semana.

La consejera ha adelantado que no se han solicitado confinamientos domiciliarios, competencia del Gobierno central, por estimar que el decreto ley de medidas de alerta que tiene Aragón "da certezas y posibilidades de establecer medidas dentro de un orden", al tiempo que Falo ha explicado que en las fases iniciales de crecimiento "se producen cambios muy rápidos" que para valorar "con cierto rigor" y tomar decisiones "hay que darse unos días de tiempo".

Por otro lado ha rechazado las acusaciones de "relajar restricciones para salvar la navidad" que, ha asegurado, "no es correcto", porque, de hecho, ha recordado que Aragón estableció unas restricciones más severas que otras regiones, con menos días de movilidad, con el movimiento perimetral bajo declaración responsable y limitado y ha dicho que "lo importante" era saber que la situación se podía producir y anticiparse a las consecuencias, como ya hizo el mismo día 2.

"Tenemos que ser ponderados, rigurosos y de forma secuencial conforme la situación empeora. Todo el mundo se puede equivocar, pero hay que valorar muy bien las circunstancias", ha precisado Repollés.

Las medidas adoptadas entrarán en vigor la próxima media noche y hasta el 15 de febrero.