EFEBarcelona

Tanto el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, como el PSOE y el PSC han expresado este lunes su compromiso en defensa de la mesa de diálogo, sin dejar que le afecten las turbulencias provocadas por la detención y posterior puesta en libertad del expresident Carles Puigdemont.

Las casi 24 horas que Puigdemont estuvo detenido en una cárcel de la isla de Cerdeña (Italia), entre el jueves y el viernes de la semana pasada, situaron en un terreno incierto una mesa de diálogo en la que no participa JxCat porque Aragonès sigue sin aceptar los nombres ajenos al Govern que ha propuesto para formar parte de ella.

El sábado, en su primera rueda de prensa tras ser puesto en libertad, Puigdemont elevó el tono contra el Gobierno, al que acusó de estar detrás de su detención para seguir excluyendo a JxCat de la mesa de diálogo y poder así interlocutar "solo con quienes le dan apoyo parlamentario", en alusión a ERC.

Mientras Puigdemont volaba este lunes de regreso a Bruselas para retomar su actividad como eurodiputado, Aragonès se ha desmarcado de las palabras del expresident, ha evitado culpar al Gobierno de Pedro Sánchez de la detención del jueves y ha redoblado su apuesta por la mesa de diálogo.

Aragonès, en declaraciones a La 2, se ha negado a "especular" sobre si el Gobierno sabía o no que Puigdemont iba a ser detenido, aunque no le "consta" que en la Moncloa estuviesen al corriente de la operación.

A quien sí ha apuntado como responsable de la "represión" contra el independentismo es a la "cúpula judicial" española, que "sigue haciendo presión" para que el conflicto catalán "solo se gestione por la vía penal", y no en una mesa de diálogo político.

Aragonès ha reivindicado "más que nunca" la vía del diálogo, convencido de que el conflicto se acabará resolviendo de forma negociada: "Cuando abrimos la vía política, la hemos de defender".

"Yo continuaré, es la única vía para resolver el conflicto político", ha remarcado, aunque ha advertido que en un proceso de negociación tan "complejo" habrá "muchos momentos" en los que las partes tendrán "las inercias para volver al punto de partida".

También los socialistas han reivindicado la vigencia de la mesa de diálogo, que "sigue en marcha", según ha remarcado la vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra.

"La mesa de diálogo sigue en marcha y lo importante es llegar a acuerdos, que muchas veces no será sencillo", ha puntualizado.

Según Lastra, "tanto el Gobierno de España como el de la Generalitat son conscientes de que la mesa de diálogo es una ventana de oportunidades para el futuro, para la recuperación justa".

"Es un proceso que merece la pena, merece la pena hablar de un futuro en común, que la recuperación justa para que sea justa llegue a todos los territorios y ciudadanos", ha añadido.

En la misma línea, la portavoz de PSC-Units en el Parlament, Alícia Romero, ha afirmado que "el diálogo está vigente y es más necesario que nunca", ya que "la única vía para resolver cualquier conflicto es el diálogo".

Romero ha asegurado que "la voluntad y el compromiso del Gobierno de España" con este diálogo "es firme" y ha emplazado a Aragonès a que mantenga este mismo "compromiso firme" y abra otra mesa donde puedan dialogar las fuerzas políticas catalanas.

En cambio, la portavoz de JxCat, Elsa Artadi, ha asegurado que la detención de Puigdemont en Cerdeña pone en cuestión que la "mesa de diálogo" sirva para "encarrilar el conflicto político": "Todo el mundo ha visto que es falso", ha señalado.

Según Artadi, está siendo "una mesa entre socios parlamentarios en Madrid", en referencia a PSOE y ERC, a quienes ha acusado de no querer a Junts en ese espacio, porque "incomoda".

Por su parte, el portavoz de Catalunya en Comú, Joan Mena, ha afirmado que la detención del expresident "refuerza la necesidad del diálogo" para buscar soluciones al conflicto.