EFEBarcelona

Pere Aragonès cumple este sábado un año desde que fue investido president, un primer tramo de legislatura en el que desde el Gobierno catalán destacan los pactos basados en la "geometría variable", combinados con avances lentos en el despliegue del plan de gobierno y una mesa de diálogo aparcada por el caso de espionaje.

El próximo martes, 24, está previsto que el presidente de la Generalitat comparezca en rueda de prensa en la sede del Govern para hacer balance de su primer año al frente del cargo, una etapa que, según fuentes cercanas al president, se valora positivamente, aunque no se haya avanzado "todo lo deprisa" que se habría querido.

Desde el entorno del mandatario catalán se considera que las cuatro "transformaciones" que anunció en su investidura -social, feminista, democrática y verde- han arrancado satisfactoriamente e incluso se atreven a cifrar el grado de cumplimiento en más de un 30 %, en base al análisis de una aplicación digital que estará disponible próximamente para toda la ciudadanía.

"Todo cuesta, pero los avances van en la línea de lo esperado", remarcan dichas fuentes, que creen que el índice de cumplimiento está "muy por encima" del que correspondería al primer año de un gobierno, más aún ante todas las dificultades sobrevenidas.

PANDEMIA, GUERRA Y PEGASUS

Si el ejecutivo catalán esperaba hace un año un escenario de disminución paulatina del impacto de la pandemia, recuperación económica y distensión con el Estado, el contexto ha sido muy distinto: dos últimas olas inesperadas de coronavirus, estallido de la guerra en Ucrania y un caso de espionaje a independentistas que ha volado los puentes con la Moncloa.

La mesa de diálogo, que debía ser uno de los puntales de la estrategia de Aragonès, se encuentra ahora en el refrigerador, en pausa y con la incógnita de si volverá a reactivarse y cuándo lo hará.

Fuentes del Govern admiten que aspiraban a llegar más lejos en las negociaciones -"ha sido todo más lento de lo que esperábamos", dicen- y, a pesar de que ha habido más "conversaciones que nunca" entre los equipos de ambos presidentes, dichas fuentes reconocen que el primer año de diálogo "no ha sido satisfactorio". "Necesitamos resultados públicos", avisan con vistas al futuro.

PACTOS BASADOS EN "GEOMETRÍA VARIABLE"

A las crisis ya habituales entre ERC y JxCat se han sumado la falta de entendimiento con la CUP y su negativa a apoyar los presupuestos. "Nos hemos sentido muy solos", admiten desde el círculo cercano al president, tanto al afrontar el proceso de diálogo con el Estado -JxCat se descolgó de la mesa- como en otras cuestiones clave.

Por ello, Aragonès ha desplegado una "geometría variable", basada en acuerdos diversos en función del momento: se cerró un pacto de investidura con la CUP, se aprobaron los presupuestos con En Comú Podem y se desbloqueó la renovación de distintos órganos estatutarios con el PSC de Salvador Illa.

"Vienen bastantes años de llegar a acuerdos con todo el mundo, no solo en esta legislatura", augura un cargo de confianza del presidente, que avanza que ya se está trabajando en los próximos presupuestos, con la CUP como socio prioritario por delante de los comunes, con los que también se conversará.

RECUPERACIÓN DE LA "INSTITUCIONALIDAD"

Uno de los principales retos que se marcó Aragonès a su llegada al Palau de la Generalitat, apuntan fuentes del círculo presidencial, fue "recuperar la institucionalidad", tras un mandato de Quim Torra en el que "la defensa de la institución no había sido la prioridad".

Había que romper inercias, explican, dejar atrás una etapa marcada por el exceso de simbolismo -Torra fue inhabilitado por no retirar una pancarta del balcón del Palau en periodo electoral y no ocupó nunca el despacho de su antecesor, Carles Puigdemont- y que el president dejara de dirigirse solo al independentismo, para pasar a hacerlo a la "Cataluña entera", uno de los lemas de Aragonès.

Entre las políticas desplegadas, destacan la lucha feminista -"por primera vez bandera de un gobierno catalán" con la consellera Tània Verge al frente y el reparto de copas menstruales en escuelas o la lucha contra la presión estética- y políticas sociales como la renta básica universal, la gratuidad de la enseñanza de 0 a 3 años o la disminución de ratios en las aulas.

Ha habido, eso sí, contestación social al adelanto del calendario escolar, que ha llevado a la huelga a una comunidad educativa que pidió la dimisión del conseller de Educación, Josep Gonzàlez-Cambray.

En contraste con el balance que desde ERC hacen de este primer año, el informe que prepara JxCat sobre el grado de cumplimiento del acuerdo de coalición puede arrojar un resultado más crítico, sobre todo por el estancamiento del proceso independentista.

Àlex Cubero