EFESantiago de Chile

El líder de la oposición de centroderecha de España, Pablo Casado, dijo este viernes en Santiago de Chile, donde dentro de una semana habrá elecciones presidenciales, que no puede dar consejos en otro país pero que "la experiencia en España de un izquierda radical en el Gobierno ha ido muy mal".

"Con (Unidas) Podemos en cinco ministerios y una vicepresidencia, las cifras económicas y de desigualdad han crecido, la fractura territorial es insoportable y el debilitamiento de las instituciones se lidera desde el propio Gobierno, y eso es algo que yo no recomiendo a ningún país", dijo Casado, presidente del Partido Popular (PP), tras ser preguntado por el proceso electoral chileno.

En enero de 2020, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) logró formar Gobierno con el apoyo del izquierdista Unidas Podemos, dando lugar al segundo mandato de Pedro Sánchez como presidente del Ejecutivo español.

"En España hay ministros que defienden la dictadura de Castro (Cuba), ministros que han sido financiados por el narcoterrorismo venezolano y hay partidos que piden la abolición de la monarquía, la independencia de Cataluña, que no se pueda enseñar el castellano e incluso blanquean el terrorismo de ETA", continuó Casado, que previamente mantuvo una reunión con el presidente de Chile, el conservador Sebastián Piñera.

El próximo domingo 19 de diciembre Chile elegirá al sucesor de Piñera entre el izquierdista Gabriel Boric, que cuenta con el apoyo del Partido Comunista, y aboga por un rol mucho más prominente del Estado, y el ultraderechista José Antonio Kast, defensor del liberalismo económico.

Casado reiteró que no puede interferir en el proceso chileno pero que "las malas ideas tienen malos resultados" y que "ojalá que en Chile siga habiendo políticas de defensa de la instituciónalidad, del Estado de derecho, del respeto a la economía de mercado, que es la que crea prosperidad y es con la que se financian los servicios públicos".

Preguntado sobre Kast, considerado de extrema derecha y quien tiene un duro discurso contra la inmigración ilegal, los matrimonios gays o el aborto, dijo que no le conoce y que, por tanto, no puede opinar de él.

Del mismo modo, señaló que el PP no tiene nexos con la formación política de Kast, el Partido Republicano.

Antes de verse con Piñera, Casado dio una conferencia en un centro de estudios donde se refirió al proceso constituyente que lleva a cabo Chile para escribir una nueva Carta Magna y dijo que "las reformas constitucionales es positivo hacerlas sabiendo cuál es la propuesta, no haciéndolas o y a ver que sale".

No obstante, abundó que "si se opta por la reforma, que el resultado lleve a incluir a más chilenos, no a excluirlos. Que sea para que mas chilenos quepan en la Constitución, no para que sean menos los que se identifiquen con ella".

A raíz de la grave crisis social de 2019, Chile inició un proceso constituyente para escribir una nueva Carta Magna y sustituir la actual, que tiene su origen en la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) y es vista como la camisa de fuerza del modelo neoliberal del país contra el que se clamó en aquel estallido de protestas.

Con una derecha debilitada, que solo ostenta 38 de los 155 escaños del órgano, y el auge de los candidatos independientes -en su mayoría progresistas-, la Convención Constitucional de Chile es vista como una oportunidad del país para reescribir desde cero las reglas del juego.

Casado concluyó este viernes en Santiago de Chile una gira por Suramérica que inició el pasado martes en Argentina y que le ha llevado también a Uruguay y Paraguay.