EFESevilla

Llovía cuando llegó Pablo Casado, pero como "la lluvia en Sevilla es una maravilla" poco hacía presagiar el tiempo lo que deparaba la jornada. El líder del PP se preparaba para un día de actos en 'tierra conquistada', en la que el partido gobierna desde principios de año de la mano de Juanma Moreno.

La noticia de que el expresidente de la Comunidad de Madrid Ángel Garrido se 'trasvasaba' a la candidatura madrileña de Ciudadanos sorprendió a todos, más incluso a los propios que a los extraños.

En las filas populares nadie imaginaba esta "traición", a la que han querido restar importancia. Ni siquiera, según cuentan, sus más directos colaboradores.

Los rumores empezaron a propagarse cuando aún no había terminado el mitin y Casado estaba en pleno discurso. Quizás en el momento en el que pedía un "último esfuerzo" a todos, o cuando hablaba de esa escalera a la que para subir no se le pueden quitar "dos de cada tres peldaños", en referencia a dividir el voto de centro derecha entre Vox y Ciudadanos.

Ahí pudo ser cuando el buen día previsto se echó a perder. Cuando uno o varios de esos votos que el PP creía seguro tener en su cesta se han ido a la del contrario.

Al finalizar el mitin, una vez que Casado cerró con un "¡Viva Andalucía! ¡Viva España!" todo fue un revuelo, un continuo pitido de whatsapp, un cúmulo de caras de extrañeza y preguntas sin respuesta.

Mientras Garrido comparecía en Madrid junto a Ignacio Aguado, el líder del PP intentaba digerir el mal trago acompañado de Juanma Moreno y al habla por un teléfono que no le daba buenas noticias.

Cuando volvió a dar la cara ante el público lo hizo con una sonrisa puesta y un argumentario adecuado para quitar relevancia al golpe recibido. Pero muchos de sus colaboradores seguro que entonaron, junto al "por qué" de rigor, esa frase que hizo famosa Cayetana Álvarez de Toledo de "no te lo perdonaré jamás", aunque cambiando el Manuela Carmena por Ángel Garrido.

Los cálculos sobre lo que supone para el PP este cambio de siglas del expresidente madrileño en tiempo de descuento llenarán titulares, aunque para los populares, el balance final de esta operación puede terminar siendo negativo no solo para sus intereses, sino para la imagen de toda la clase política.

En el PP creen además que Ciudadanos se equivoca si piensa que la operación Garrido les beneficia.

Este es el último episodio, por el momento, de la serie de política-ficción que los electores contemplan estos días, con continuos cambios de cartel y de personajes. Pero no es de esperar que aparezca en pantalla la palabra fin. Continuará.

Mónica Sequeiro