EFEBurela (Lugo)

Los vecinos de A Mariña han sido este 12J protagonistas involuntarios tanto de la jornada electoral como de unos meses marcados por la amenaza de cierre de la planta de aluminio de Alcoa San Cibrao, el pilar fundamental de su economía, y el confinamiento parcial a causa del peor rebrote de Galicia.

Un total de 58.089 vecinos de A Mariña -más 10.030 residentes en el extranjero- estaban llamados este domingo a elegir a sus representantes en el Parlamento de Galicia.

La cita electoral se ha colado en medio de un 2020 particularmente complicado para la zona, que ve cómo la voluntad de la multinacional Alcoa de abandonar su fábrica de San Cibrao y ahora una enfermedad infectocontagiosa que está de vuelta amenazan el futuro de sus sectores industrial y turístico.

A pesar de lo convulsa que es su situación, la participación en la comarca -cuyo censo representa a más del 20 % de la provincia- crecía a las 12.00 horas un punto con respecto a 2016 en A Mariña Central -la zona más afectada por el rebrote- y más de tres puntos en A Mariña Oriental y Occidental, rozando así el 20 por ciento.

A las 17.00 horas, la participación había caído un punto en A Mariña Central y A Mariña Oriental, a la vez que había crecido dos puntos y medio en A Mariña Occidental; mientras tanto, Burela, municipio del que sus vecinos no pueden salir desde el pasado viernes, pues su movilidad únicamente es interna, la participación ha experimentando un ligero crecimiento, hasta un 39,06 %.

En el municipio burelense, el epicentro del rebrote al concentrar el mayor número de contagios, se pudo observar con todo este domingo la misma imagen que en la mayoría de colegios electorales de la comarca, con colas, con las preceptivas distancias de seguridad, pobladas por ejemplo por personas mayores que aguardaban a primera hora la apertura de los centros.

Las mascarillas, el gel hidroalcohólico y la distancia de seguridad se han convertido en un elemento cotidiano al que en esta cita electoral se le han sumado carteles e indicaciones para orientar a los votantes; eso sí, en estos lares, escritas con papel y bolígrafo.

A pesar de una cierta confusión inicial a la hora de localizar las mesas dentro de los colegios, la jornada ha ido discurriendo con normalidad, aunque no sin cierto temor; no en vano, los aforos vuelven a estar limitados y eso, a algunos, les impone.

La fotografía más característica de unas elecciones celebradas en verano en un municipio costero con una temperatura más que agradable ha sido la de votantes acudiendo en bañador, mientras que otros lo hacían con uniforme, el de la empresa de aluminio sobre la que pesa un ERE para más de medio millar de empleados.

Ha sido una de las estampas más simbólicas, por su mensaje, aunque la indumentaria no fuese la más adecuada para un sol de órdago.

Los trabajadores de la siderúrgica han acudido a ejercer su derecho con monos de trabajo y cascos, así como con chalecos reflectantes a sus respectivos centros electorales, y muchos de ellos han emitido su voto con el puño en alto, con la esperanza de que el resultado de los comicios pueda garantizar el futuro del empleo en la comarca.

Otros de los operarios, sin embargo, han rechazado acudir a votar ante la sensación, que han compartido con la prensa, de que ningún partido les ha ofrecido soluciones para mantener la actividad de la planta de la multinacional americana, la única fábrica de aluminio en España, que genera más de mil empleos directos y representa el 30 % del Producto Interior Bruto (PIB) de la provincia de Lugo.

En Foz, una de las integrantes de la mesa del Colegio Público Número Uno acudió a cumplir con su deber ataviada con el casco de Alcoa; en toda la comarca, han abundado, asimismo, los lazos azules y pancartas de "Alcoa non se pecha" ("Alcoa no se cierra").

Algunos vecinos han podido cumplir con la tradición de ir a tomar algo tras votar, si bien muchos locales, con aforo limitado, no estaban abiertos.

Otros electores optaron por acudir a las playas tras cumplir con su deber ciudadano, aunque eso sí, con mascarilla tanto para tomar el sol como para dar paseos por la orilla. No en vano, son las normas hasta que recuperen la normalidad, la vieja o la denominada 'nueva'.

Carlos Rey