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Los 23 empleados de la embajada en Kabul, entre ellos el exembajador Gabriel Ferrán y su segunda Paula Sánchez, así como el personal del Ministerio de Exteriores que estuvo directamente implicado en la operación de evacuación han sido condecorados este martes en un acto de homenaje a su labor.

“Me habéis hecho sentir orgulloso como ministro y como español”, ha dicho el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, tras subrayar que el equipo español fue “de los últimos” en abandonar la base militar en Kabul.

Albares, acompañado de la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha presidido un acto de homenaje al personal diplomático y de seguridad que hizo posible el pasado mes de agosto la evacuación de algo más de 2.000 afganos que habían colaborado con la misión y las tropas españolas en aquel país.

El ministro ha asegurado que la misión en Afganistán “no ha terminado” y que el Gobierno "sigue trabajando" para lograr sacar a todos los colaboradores que quedan y para que los talibanes “no destruyan todo lo conseguido”.

Además, ha destacado la “convicción y dedicación” con la que el personal de la embajada, con el apoyo constante de todo el Ministerio y una “muy estrecha colaboración” con Defensa, se dedicó día y noche a contactar y poner a salvo al mayor número de personas posibles para “ofrecerles un futuro cuando su mundo se derrumbaba”.

Entre los condecorados, el exembajador Gabriel Ferrán, quien pese a estar cesado en su cargo desde el 3 de agosto, accedió a quedarse al frente de la embajada hasta el último minuto para coordinar la operación de salida junto a la segunda jefa de misión, Paula Sánchez.

Al exembajador, condecorado con la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil, Albares le ha agradecido que accediera “sin asomo de duda” a quedarse al frente de la operación y de haber coordinado con éxito una complejísima operación.

De la segunda, Paula Sánchez, condecorada con la Encomienda de Número de la Orden del Mérito Civil, Albares ha destacado su trabajo y valor en “prácticamente tu primer puesto de diplomática”.

El ministro también ha agradecido su dedicación y entrega a los colaboradores afganos, especialmente a los traductores, que no solo apoyaron a la embajada, sino que una vez en Madrid fueron indispensables para facilitar la llegada de los evacuados a la base aérea de Torrejón.

Y a todo el personal del Ministerio que se “volcó en ayudar a la operación” y a la dirección general de Españoles en el Exterior y Emergencias Consulares, dirigida por el diplomático Juan Duarte, Albares les ha asegurado que su labor “fue esencial” y que se han convertido en “un rayo de esperanza” para los que lograron salir y para los que aún están en Afganistán, con quienes mantienen el contacto para intentar facilitar su salida.

Finalmente, el ministro ha reconocido la labor de quienes, estando en Madrid, se trasladaron a Kabul una vez iniciado el operativo de evacuación: Antonio Guillén y el asesor Koussay Boulaich, condecorados con la Encomienda de Número de la Orden del Mérito Civil.

“Cumplisteis de manera ejemplar con vuestro deber, incluso más allá”, ha subrayado.

Por su parte, el exembajador Ferrán, ha recordado cómo las dos últimas semanas, ya establecidos en la base militar de la OTAN en el aeropuerto de Kabul, fueron “una experiencia única, un empeño colectivo en el que todo el mundo cumplió con creces la labor que tenía asignada”.