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Ciudadanos ha frenado en seco cualquier posibilidad de intercambiar los pactos de gobierno que el partido naranja mantiene con el PP en cuatro comunidades autónomas a cambio de que el PSOE rompa su preacuerdo de coalición con Podemos, tal como planteó ayer el líder del partido en Castilla y León, Francisco Igea.

Una idea que ha rechazado de plano el secretario general de Cs, José Manuel Villegas, desautorizando al vicepresidente castellano leonés, al que ha recordado que la política de pactos la sigue marcando la Ejecutiva de Cs "y no ningún vicepresidente de ninguna comunidad autónoma".

Y eso es así, aunque la dirección esté en funciones tras la dimisión el lunes de Albert Rivera: "No se intercambian cromos", ha avisado.

Tampoco ha gustado esta iniciativa a los dirigentes de las otras tres comunidades donde Cs cogobierna con el PP: Andalucía, Madrid y Murcia.

Así, el portavoz naranja en el Parlamento andaluz, Sergio Romero, ha defendido que el modelo a seguir es el que se está llevando a cabo en Andalucía, donde el PP y Ciudadanos sacaron adelante el Ejecutivo con el apoyo de Vox.

Los populares lo han respaldado también al asegurar que están convencidos que el apoyo de los naranjas está garantizado pese a la situación de interinidad que sufre ahora la formación. Andalucía es una "isla de estabilidad y normalidad", han subrayado.

Ignacio Aguado, vicepresidente de la Comunidad de Madrid, y otro de los barones de Ciudadanos, ha rechazado igualmente cambios porque no ve necesario "romper ni alterar" los acuerdos que ya están funcionando con el PP.

En Murcia, la cuarta comunidad donde hay un gobierno PP-Ciudadanos, fuentes naranjas han señalado que el acuerdo sigue vigente y tampoco se les pasa por la cabeza hacer cambios, aunque ayer el PSOE les invitó a sumarse a una moción de censura contra el presidente, el popular Fernando López Miras.

Igea, por tanto, se ha quedado solo defendiendo este planteamiento, que este miércoles ha querido matizar al explicar que lo que él quiere es proponer una negociación a tres (PSOE, PP y Cs) sin líneas rojas, convencido de que hay muchas variables para avanzar en la propuesta de un gran pacto nacional sin populistas y nacionalistas y alcanzar un consenso "para salvar el país".

Su socio en el Gobierno castellanoleonés, el presidente, Alfonso Fernández Mañueco, ha evitado la polémica y se ha limitado exclusivamente a apelar a la "santa paciencia", tras escuchar la reflexión de Igea sobre los pactos.

Aunque no es ni remotamente previsible, el rechazo de Ciudadanos a esta medida podría no ser definitiva puesto que la dirección está en funciones y así seguirá hasta que dentro de dos semanas se elija una gestora, que será la que tome las decisiones hasta que un congreso extraordinario designe al nuevo líder del partido, en marzo del año que viene.

Al igual que ha sucedido en su propio partido, Igea se ha encontrado con la misma resistencia en las filas de la oposición, sobre todo en Castilla y León.

El PSOE, a través de su portavoz en la Ejecutiva y alcalde de Valladolid, Óscar Puente, ha calificado de "broma" la oferta de Igea, mientras que el secretario general socialista castellano leonés, Luis Tudanca, ha replicado que no va a ser presidente a cualquier precio y que no va a entrar en ese juego.

Tudanca es con quien Igea hubiera preferido pactar el gobierno de la Junta tras las autonómicas de mayo, pero finalmente Rivera impuso su criterio de gobernar con el PP, aunque el veto al PSOE en el Gobierno no afectaba, en teoría, a los pactos de los naranjas en autonomías y ayuntamientos.