EFEA Coruña

Las administraciones públicas han asegurado este jueves que los bienes del Pazo de Meirás tienen valor histórico y retirarlos afectaría tanto al estado del inmueble como a los propios elementos, algunos de ellos anteriores a 1938, mientras que la familia Franco ha defendido que la inmensa mayoría son sustituibles, no están conectados con el edificio, o no aportan valor al recinto.

El Juzgado de Primera Instancia número 1 de A Coruña ha acogido la vista por el incidente de ejecución de sentencia de la propiedad del Pazo de Meirás, pues cuando se determinó que el inmueble pasaba a manos del Estado, la familia Franco quiso vaciarlo, pero es necesario establecer antes la titularidad de los bienes contenidos en él.

Las administraciones -Estado, Xunta, Diputación de A Coruña, Ayuntamiento de Sada y Ayuntamiento de A Coruña- han reclamado los bienes y, de hecho, Sada ha ampliado la petición a todos aquellos que la familia Franco no pueda demostrar que ha ubicado allí después de 1975, una propuesta que ha generado consenso.

En las cuestiones previas, una de las abogadas que representa a los Franco ha explicado que renuncia a cinco de los bienes -de los 55 que estaban en cuestión según la reclamación del Estado-, entre los que están un cordobán pintado situado en la capilla, un monolito de piedra, o dos escudos de Franco.

Aunque no lo ha detallado, estos bienes están insertados en el Pazo de Meirás, de tal manera que su extracción afectaría de forma estructural.

Uno de los testigos ha sido el guardés, que estuvo en el Pazo entre 2003 y 2020, quien ha asegurado que Carmen Franco, hija del dictador, llevó muebles al Pazo hasta poco antes de morir, pues sentía que era su hogar a todos los efectos.

Durante su comparecencia ha relatado que el atril situado en la capilla lo hizo la propia Carmen Franco en unas clases de manualidades que recibía en Madrid.

También se ha referido a los cuadros pintados por Ignacio Zuloaga, que ha dicho que él mismo los colgó, pues son algunos de los elementos cuya propiedad reclama la familia.

El historiador y experto Manuel Pérez Lorenzo ha detallado que hay mucha documentación, con fotografías y vídeos, que demuestran que numerosos bienes estaban allí con Emilia Pardo Bazán o durante la etapa de Franco.

La mesa situada en la torre de levante, en el piso superior, donde Pardo Bazán escribió algunas de sus obras más importantes o las sillas bordadas por la familia aparecen en numerosas imágenes, según ha dicho, o algunos elementos anteriores a las Torres, que son de finales del siglo XIX.

"Hay algún elemento que conserva la etiqueta de Patrimonio Nacional", ha recalcado sobre muebles que tienen señales de que fueron inventariados en su momento.