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La exministra de Justicia Dolores Delgado se ha presentado ante el Congreso como una servidora pública sin "ataduras" con el Gobierno que le ha propuesto como fiscal general del Estado, pero PP, Vox y Ciudadanos la han recibido con un no rotundo, seguros de que se plegará ante el Ejecutivo y sus pactos.

Más de tres horas y media ha durado su comparecencia en la Comisión de Justicia de la Cámara Baja, el último trámite que debía superar antes de ser nombrada fiscal general y que, como se esperaba, no ha sido un sesión de guante blanco.

"Pueden no confiar en esta candidata, pero confíen en el sistema, confíen en el Estatuto del Ministerio Fiscal y confíen en la Constitución", ha pedido Delgado a los diputados tras garantizarles que su actuación se atendrá "siempre, siempre, al principio de legalidad, de imparcialidad y de transparencia".

Ante la insistencia del PP y Ciudadanos, que le han preguntado si se abstendrá de intervenir en causas relacionadas con el "procés" o con el excomisario José Villarejo, ha dicho que se estudiará "caso a caso", porque no existen "causas generales de abstención", y ha precisado que la fiscal general interviene en "contadísimos asuntos".

Ha repasado su currículum y su trayectoria fiscal de treinta años y ha considerado que, como servidora pública, el que haya sido ministra de Justicia antes de asumir el cargo de fiscal general "no debe entenderse como una debilidad, sino como una fortaleza".

"Mal me conocen quienes pueden llegar a pensar que una servidora pública con alma de fiscal puede traicionar principios y convicciones que le han llevado hasta aquí en los últimos 30 años", ha dicho Delgado, quien ha presentado como "aval" su trabajo en la "trinchera" y en los "despachos" y su relación con la Fiscalía cuando fue ministra.

Enfrente se ha encontrado con el "no firme, tajante y rotundo" del PP a su candidatura, al considerar que está "vinculada al pacto entre PSOE y ERC como el aguijón a su veneno".

"Ustedes han venido a asaltar la Fiscalía (...) Han venido a ocuparla (...) Nos tendrá enfrente", le ha espetado el portavoz popular, Luis Santamaría, quien ha protagonizado una dura intervención y ha vaticinado que será una fiscal "genuflexa ante el Gobierno, guardiana del PSOE y defensora del independentismo".

Tanto el PP, como Vox y Ciudadanos han recordado que fue reprobada tres veces como ministra de Justicia, han criticado su actuación ante la causa del "procés" y han rememorado los audios de la comida que compartió en 2009 con Villarejo.

"Viene a garantizar el pago de la deuda que ha contraído el presidente del Gobierno con sus socios comunistas, proeterras y golpistas", ha denunciado el portavoz de Vox, Javier Ortega-Smith.

Tampoco ha sido amable el recibimiento de Edmundo Bal (Ciudadanos), quien fue cesado como jefe penal de la Abogacía del Estado cuando Delgado era ministra al defender la acusación por rebelión, y no sedición, en la causa del "procés".

Para la formación naranja, la candidatura de Delgado, que "siempre estará bajo sospecha", es "una anomalía democrática inaceptable".

"Su prestigio se mantiene incólume a pesar de las barbaridades proferidas por las ultraderechas", ha señalado el diputado del PSOE Pablo Arangüena para arropar a Delgado tras las duras críticas recibidas.

A su juicio, atribuirle aviesas intenciones es tanto como predecir el futuro. Lo que busca la "ultraderecha", ha insistido, "es hacer ruido, cuanto más mejor, que es en lo que están desde que cayó el gobierno del señor Rajoy".

Por su parte, el portavoz de Unidas Podemos, Jaume Asens, ha oficializado el cierre de filas con la decisión del Gobierno y ha destacado que Delgado cumple los requisitos legales para el cargo, con una "cualificación intachable", obviando que en su día Pablo Iglesias llegó a pedir que fuera apartada del Ejecutivo por estar manchada por las "cloacas del Estado".

"Esperamos que haga bien su trabajo, que sea justa. Que se mantenga alejada de presiones políticas y mediáticas, que sea valiente y devuelva a la Fiscalía donde tiene que estar", ha manifestado la portavoz de ERC, Carolina Telechea, quien, como Podemos, JxCAT, EH-Bildu y la CUP han pedido dar una oportunidad al diálogo y desjudicializar el conflicto catalán.

"Valoramos más la legitimación por el ejercicio que la legitimación por el origen", ha dicho el portavoz del PNV, Mikel Legarda.

Delgado ha agradecido ese voto de confianza y, entre sus objetivos al frente de esa Fiscalía del "siglo XXI" que ha prometido ha situado la lucha contra los delitos de odio y la discriminación que impulsan "movimientos antidemocráticos", la violencia de género y sexual, la trata, el combate a la corrupción, y la protección del medioambiente.

Tajante ha sido en la necesidad de amparar a los menores extranjeros no acompañados frente a quienes les ponen en "el punto de mira": "Son ante todos niños y niñas que deben ser protegidos".

El tono bronco de la sesión ha obligado a intervenir en un par de ocasiones a la presidenta de la Comisión, Isaura Leal, quien a punto ha estado de llamar al orden al portavoz de Vox cuando, entre abucheos del PSOE, protestaba por que EH-Bildu hablara de torturas policiales "sistemáticas". EFE

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