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Yolanda Díaz pone mañana en marcha el proceso para construir el proyecto con el que se presentaría a las próximas elecciones y lo hace con un acto en el que no ha invitado a los líderes de los partidos de izquierda, sí a los sindicales aunque no irán, para que todo el protagonismo lo tenga la ciudadanía.

Tanto la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, como su mano derecha y ministra de Igualdad, Irene Montero, no han dejado lugar a dudas: "Se nos ha pedido que no acudamos y no acudiremos", precisó la líder de los morados.

En la presentación de la plataforma Sumar, que se celebrará en El Matadero de Madrid, estarán representados aquellos partidos que cuando llegue el momento podrían incorporarse al proyecto de la vicepresidenta segunda del Gobierno, pero el perfil será bajo, con caras prácticamente desconocidas.

Los comunes, dentro de Unidas Podemos, estarán entre los asistentes, aunque aún no han decidido quiénes, igual que Izquierda Unida, donde están muy entusiasmados con los planes de la ministra de Trabajo.

Compromís estará representado por cargos orgánicos de las diferentes sensibilidades de la formación valenciana, mientras que Más País ha confirmado la asistencia de la coordinadora de Andalucía, Esperanza Gómez.

De la parte sindical, tampoco acudirán sus máximos dirigentes, el secretario general de CCOO, Unai Sordo, y el de UGT, Pepe Álvarez, aunque en su caso los dos si han sido invitados, pero han alegado problemas de agenda, pero sí habrá representantes de ambas organizaciones.

El lanzamiento de Sumar, que Díaz ha hecho coincidir con la Semana del Orgullo como un gesto hacia la diversidad que quiere transmitir, se celebrará después de meses de posponerlo por motivos relacionados con la labor institucional de la vicepresidenta, especialmente las duras negociaciones para sacar adelante la reforma laboral y luego la invasión rusa de Ucrania.

Ha sido un proceso que aparte ha generado mucha tensión con Podemos, que se ha sentido marginado de todas las decisiones que Díaz ha ido tomando para ponerlo en marcha.

Desde el principio, la vicepresidenta ha tenido claro que si al final de este "proceso de escucha" con la ciudadanía, que concluirá en diciembre, se decide a dar el salto electoral lo hará con una candidatura sin siglas y transversal que se someterá a primarias.

Estos planes han orillado al partido morado, que no se resigna a dejar de ser una pieza clave en una eventual candidatura del espacio teniendo en cuenta que son la fuerza mayoritaria en Unidas Podemos, aunque por ahora han optado por dejarlo todo en manos de la ministra de Trabajo.

"Son sus tiempos y su proyecto", repiten desde Podemos, siendo conscientes de que Díaz es también la tabla de salvación que tienen para sobrevivir.