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Mientras en el Congreso la multiplicación de partidos complica las negociaciones para la investidura, en el Senado el resultado de las elecciones del 10-N ha consolidado un modelo bipartidista donde los dos principales partidos, el PSOE y el PP acumulan el 78,8% de la Cámara, 209 senadores de un total de 265.

Más de tres cuartas partes de la representación parlamentaria de la Cámara Alta corresponde a alguno de los dos grandes partidos, lo que en la práctica supone que ambos se reparten casi a medias el hemiciclo, y más ahora que el PSOE ha perdido su mayoría absoluta y el PP se le ha acercado.

Solo 15 escaños separan los 112 senadores que el grupo socialista tendrá en la próxima legislatura -a falta de designar al sustituto de José Montilla que corresponde elegir al Parlament de Cataluña- de los 97 que integrarán el grupo parlamentario popular.

Con esta pequeña diferencia, el PP se plantea optar a un puesto más en la Mesa del Senado, e incluso sopesa aspirar a la vicepresidencia primera que ha ocupado la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, mientras los socialistas han disfrutado de mayoría absoluta en la Cámara Alta.

Son siete los puestos del órgano de gobierno de la institución. En la legislatura que ahora acaba, el PSOE ha tenido cuatro (el presidente, la vicepresidencia primera, la secretaría primera y la segunda), en tanto que el PP ha contado con la vicepresidencia segunda y la secretaría cuarta y el PNV, la secretaría tercera.

Tras las elecciones del 10-N, el grupo popular, según apuntan fuentes de la formación, entiende que el 36,6 por ciento de los escaños le da derecho a contar con tres representantes, de manera que el PSOE podría quedarse con los otros cuatro y, en su caso, ceder uno al PNV o a otro partido, si lo considera oportuno.

Los socialistas apuntan por su parte a que lo lógico es abordar una negociación conjunta de las Mesas del Congreso y el Senado, como se ha hecho siempre, y por ahora no se pronuncian sobre las posibles demandas del PP, admitiendo, eso sí, que los nacionalistas vascos podrían conservar el puesto que ya tenían en la Mesa.

Más allá de PSOE y PP, en el otro 21,2% está ERC, a mucha distancia, como tercer grupo de la Cámara con 13 senadores, y el PNV es el cuarto, con diez parlamentarios.

Pero Unidas Podemos, el partido con el cual el líder socialista, Pedro Sánchez, quiere formar un gobierno de coalición, apenas tiene representación parlamentaria en el Senado.

Solo una senadora autonómica de En Comú Podem, porque la senadora autonómica de Adelante Andalucía renunció al escaño para presentarse a las elecciones con Más País y el Parlamento andaluz tiene aún que designar a su sustituto.

En el otro extremo ideológico, la presencia de Vox, que con 52 escaños en el Congreso se ha situado como tercera fuerza política tras PSOE y PP, es mínima en el Senado; solo cuenta con tres senadores, uno de ellos pendiente además de su designación por parte del Parlamento de Andalucía.

El hemiciclo del Senado se presenta así muy diferente al del Congreso, sometido a un reajuste por la pérdida de la mayoría absoluta del PSOE que los dos grandes partidos afrontan de manera diferente.

El PSOE admite que ha perdido la comodidad que durante los últimos seis meses le daba la mayoría absoluta en la Cámara Alta, pero remarca que no hay una alternativa que pueda complicar la votación de iniciativas no legislativas, como las mociones, ya que el PP precisaría contar con ERC y el PNV, algo que ven improbable.

En cuanto a los debates legislativos, los socialistas remarcan que aunque el PP haya mejorado su situación no tiene capacidad para vetar nada que haya sido aprobado previamente en el Congreso.

El diálogo con las demás fuerzas, eso sí, se plantea desde el PSOE como una seña de identidad para la legislatura que arrancará el próximo 3 de diciembre, en consonancia con una práctica que también deberá marcar su estrategia en el Congreso.

El PP, satisfecho por su parte con la recuperación de escaños, al ganar 28 senadores, hace hincapié en que el Senado conserva la capacidad de veto en cuestiones relevantes como el llamado "techo de gasto" previo a los presupuestos.

Desde su grupo parlamentario se recuerda que los nombramientos de los miembros órganos constitucionales en los que tiene cupo la Cámara Alta, como el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) o el Tribunal Constitucional, requieren de unas mayorías reforzadas para las que, con los nuevos números, el PSOE siempre necesitará al PP.

Ello sin hablar de una hipotética aplicación del artículo 155 de la Constitución, que requiere de la mayoría absoluta en la Cámara Alta, aunque solo puede activarse a instancias del Gobierno.

El portavoz del grupo popular, Javier Maroto, ha recalcado esta misma semana que el Senado resulta "fundamental" para garantizar la unidad territorial del España y ha enfatizado que es la única Cámara que cuenta con una Comisión General de Comunidades Autónomas, donde debe tratarse la financiación autonómica.

Un asunto que considera de absoluta prioridad porque todas las comunidades piden reformar el modelo y en ello el papel del Senado ha de ser "muy relevante".