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El Congreso reactiva este martes la tramitación de la conocida como ley del solo sí es sí, que reformará la tipificación de los delitos sexuales, y también de la ley para la igualdad de trato y la no discriminación, la llamada ley Zerolo.

Tras el pleno de esta tarde está previsto que se reúnan las ponencias de la Comisión de Igualdad encargadas de analizar las cerca de 900 enmiendas que suman ambas leyes y de dictaminar las dos normas.

El proyecto de ley de garantía de la libertad sexual, diseñado por el Ministerio de Igualdad, reforma el Código Penal para que el consentimiento expreso sea clave al juzgar los delitos sexuales y borrar la distinción entre abuso y agresión sexual.

Cuenta con la oposición del PP y de Vox, pero ha abierto además el espinoso debate de la abolición de la prostitución, con la izquierda dividida entre quienes consideran, como el PSOE, que es un ejemplo de violencia machista, y quienes defienden su libre ejercicio, como En Comú Podem, ERC, EH Bildu, JxCat o la CUP.

La proposición de ley de igualdad de trato y no discriminación, bautizada por los socialistas como ley Zerolo, lleva más tiempo en la Cámara y abrió en su día una grieta entre los socios de coalición, ya que en Podemos vio como una "deslaltad" que los socialistas presentaran esa norma en solitario y en plena negociación interna para aprobar la ley trans.

Finalmente, la formación morada se abstuvo en la votación en el pleno y ha presentado más de 70 enmiendas a la proposición socialista.

El PP, por su parte, también ha registrado un amplia batería de enmiendas al considerar que la norma es "muy intervencionista" y que, "con la excusa de la no discriminación", pasa por encima de la libertad individual a la hora, por ejemplo, de alquilar a alguien una vivienda o de preservar el derecho de admisión en un local particular.