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El ex número 2 de Interior con el PP Francisco Martínez se ha acogido a su derecho a no declarar como investigado tras comparecer ante el juez del caso Villarejo que le había citado hoy en el marco de la pieza Kitchen, en la que se investiga un supuesto espionaje al extesorero del PP Luis Bárcenas.

Martínez, que también ha declinado responder a las preguntas de los medios en la Audiencia Nacional, ha decidido no prestar declaración por estar la pieza bajo secreto y no conocer con detalle las acusaciones contra él, han informado fuentes jurídicas.

A raíz de conocerse su imputación, el ex número 2 de Interior durante el mandato del ministro Jorge Fernández Díaz emitió ayer un comunicado en el que pedía respeto a la presunción de inocencia y aseguraba que siempre trabajó con "respeto a la ley"

Además, de Martínez, el juez también había citado hoy como investigado en esta misma pieza al excomisario Enrique García Castaño, El Gordo, exjefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) de la Policía Nacional, quien por contra sí se ha mostrado dispuesto a prestar de nuevo declaración ante el juez Manuel García Castellón.

Lo ha hecho para ratificar las declaraciones que prestó en su día sobre la operación Kitchen para espiar a Bárcenas y que han servido para acordar la imputación del exsecretario de Estado de Seguridad.

En un primer momento, García Castaño admitió haber participado en esa operación por orden del también imputado Eugenio Pino, ex número 2 de la Policía, si bien defendió su legalidad y la redujo a un mero dispositivo para vigilar a Bárcenas tras conocerse en 2013 su fortuna en Suiza.

Más adelante optó por colaborar con la investigación y en sus siguientes comparecencias confesó que en el marco de esta operación entregó un pendrive a Martínez, que, entre otros datos, contenía el clonado de móviles sustraídos a Bárcenas.

Lo obtuvo con la colaboración del chófer del extesorero, Sergio Ríos, también imputado en esta causa y que según la investigación cobró 48.000 euros de fondos reservados por actuar como confidente policial espiando a Bárcenas.

También proporcionó la identidad de los dos agentes que le acompañaban cuando el chófer le pasó los datos del clonado de los móviles de Bárcenas en un restaurante Vips de Madrid situado en las inmediaciones de la Secretaría de Estado de Seguridad.

Unos datos que supuestamente fueron volcados en un ordenador portátil adquirido por el Ministerio de Interior con fondos reservados.

El ordenador fue hallado hace unos meses en la Comisaría General de Información y el juez García Castellón ordenó el análisis de sus archivos para comprobar su contenido.

Al trascender lo declarado por García Castaño, Francisco Martínez negó que éste le entregara el citado pendrive y sostuvo que las afirmaciones del excomisario eran falsas.