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El futuro de la Secretaría General del PSOE de Madrid es cosa de dos: el alcalde de Fuenlabrada, Javier Ayala, y el portavoz adjunto de la Asamblea de Madrid, Juan Lobato. Se disputan el cargo con dos modelos enfrentados: "la verdadera izquierda", apunta Ayala, o la "transversalidad" por la que aboga Lobato.

Ayala y Lobato se enfrentan para dirigir las riendas de un partido socialista madrileño en un momento de grave crisis interna tras la debacle electoral de los comicios autonómicos del 4 de mayo, en los que el PSOE obtuvo el peor resultado de su historia al quedar en tercer lugar, por detrás del PP y Más Madrid.

Esta derrota desencadenó la dimisión del portavoz socialista en la Asamblea de Madrid y candidato en esos comicios, Ángel Gabilondo, y del secretario general de los socialistas madrileños, José Manuel Franco; desde entonces, el PSOE-M está dirigido por una gestora liderada por Isaura Leal, cercana al líder socialista, Pedro Sánchez.

Las situaciones de interinidad e inestabilidad de liderazgo no son una excepción en la federación madrileña, ya que el PSOE-M ha estado dirigido por una gestora en otras dos ocasiones: en 2007, tras la dimisión de Rafael Simancas, y en 2015, tras la de Tomás Gómez.

Ahora, dos candidatos de los cuatro aspirantes iniciales -no superaron el corte de los avales la secretaria general de la Agrupación Socialista de Paracuellos de Jarama, Eva Llarandi, y el militante socialista Félix Manuel Chaves- se enfrentan para regenerar al PSOE en una comunidad en la que lleva sin gobernar desde 1991, cuando Joaquín Leguina logró la Presidencia regional pese a la victoria electoral de Alberto Ruiz-Gallardón (PP).

DOS MODELOS PARA LIDERAR EL PSOE-M

Reactivar al electorado de la izquierda o aglutinar desde la transversalidad son las propuestas entre las que la militancia socialista madrileña tendrá que elegir a su próximo secretario general con la finalidad de intentar desbancar a la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso.

Javier Ayala (1972), alcalde de Fuenlabrada -que ya ha asegurado que no será el candidato de cara a las elecciones de 2023- inició su campaña llamando a la "rebeldía de los militantes" para volver a hacer del partido la "izquierda caliente" frente al “candidato del aparato”, que para él es Lobato.

Juan Lobato (1984), portavoz adjunto de la Asamblea de Madrid y exalcalde de Soto del Real, recibió desde el primero momento el apoyo de altos cargos socialistas, como la delegada del Gobierno en Madrid, Mercedes González, o los alcaldes de Móstoles, Parla o Alcalá de Henares.

Lobato aboga por la transversalidad desde un partido "moderno, dinámico y con los valores socialistas", unas ideas que han sido criticadas desde el equipo de Ayala, al considerar que su mensaje es un guiño al electorado de Ciudadanos, sin presencia ya en la Asamblea de Madrid.

Ante las críticas de que Lobato sea el candidato señalado desde Ferraz, fuentes cercanas a él lo niegan y recuerdan que en las primarias de 2017 se enfrentó a José Manuel Franco, quien finalmente se hizo con las riendas del partido tras contar con el apoyo de Pedro Sánchez.

La batalla entre ambos socialistas, a medida que avanza la campaña, parece más ajustada de lo que se preveía en un principio. Lobato partía como claro ganador, pero fuentes socialistas advierten de un posible cambio de tornas en las votaciones que podrían suponer una ventaja para Ayala.

UN PSOE MADRILEÑO FRENTE A LA PRESIDENTA AYUSO

El próximo 23 de octubre, los alrededor de 13.000 afiliados socialistas están llamados a las urnas para elegir su futuro y el de la región madrileña ante un Partido Popular liderado por Isabel Díaz Ayuso, que no parece perder potencia en la Comunidad con su enfrentamiento directo con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Diferentes ámbitos y sectores del PSOE-M piden una renovación de calado, incluso lo hacían antes de la debacle electoral, y cada vez más consideran que el partido debe modificar sus estrategias para recuperar la hegemonía de la izquierda frente a Más Madrid y motivar a los ciudadanos para disputar el poder al PP.

Otras familias de los socialistas madrileños miran de soslayo a estas primarias con las que consideran que no se conseguirá despertar el consenso y la ilusión suficiente entre el electorado para solventar años de sequía electoral.

Este rearme del socialismo tendrá que afrontar en menos de dos años las próximas elecciones autonómicas y municipales, lo que también salpicará a la dirección nacional del PSOE ante unas elecciones donde, si no cambia todo radicalmente, Ayuso seguirá teniendo al presidente Sánchez como su principal oponente y Este necesitará una defensa férrea de la federación madrileña.

Ana Márquez