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El exconseller de Empresa Santi Vila, que dimitió la víspera a la DUI, ha reconocido que tras el 1-O, él consideró que "era la obligación del gobierno ser el gobierno de todos" pues en el referéndum también hubo más de 2 millones y medio de catalanes, "igual de catalanes", que se quedaron en casa.

En su declaración ante el Tribunal Supremo en el juicio del "procés", Vila ha admitido que dimitió "frustrado" el día antes de que el Parlament aprobara la Declaración Unilateral de Independencia (DUI) ante la "discrepancia de interpretaciones" que habían surgido en "el seno del movimiento soberanista" tras el 1-O.

Mientras "algunos" interpretaron el 1-O como "un referéndum" que "los obligaba e interpelaba", ha explicado, otros, él incluido, estaban "convencidos" de que fue "una movilización muy importante" de más de dos millones de personas a favor de la independencia "pero también de más de dos millones y medio de catalanes, igualmente catalanes" que se quedaron en casa.

Y ha afirmado: "Algunos considerábamos que era la obligación del gobierno ser el gobierno de todos", un sentimiento que, según cree "honestamente", era "mayoritario en el seno del Gobierno".

Vila, uno de los tres acusados en libertad que se enfrenta a 7 años de cárcel por malversación y desobediencia, ha admitido que "hasta el último segundo" tuvo la "convicción de que no se llevaría a cabo el 1-O", pero se acabó celebrando y fue "muy desgraciado y triste".