EFESan Sebastián

Resignación es la palabra que mejor define el ánimo con el que el País Vasco se dispone a soportar los "daños colaterales", en forma de kilométricos atascos de tráfico, previstos en el territorio a raíz de la cumbre que el G7 celebrará en la localidad de Biarritz (Francia) del 24 al 26 de agosto, muy cerca de la frontera española.

Los ciudadanos de Gipuzkoa, los más afectados por las rigurosas medidas de seguridad adoptadas en el país vecino cruzan además los dedos para que la "contracumbre" organizada de forma paralela por dos plataformas alternativas en la ciudad fronteriza de Irun (Gipuzkoa) y que arranca este miércoles se desarrolle sin incidentes.

A pesar de que los responsables de ambos colectivos ("G7 Ez" y "Alternatives G7") han garantizado el carácter "pacífico" de sus actividades y de la manifestación entre Hendaia (Francia) e Irun que constituirá su acto central, las imágenes de las recientes protestas de los denominados "chalecos amarillos" en el país vecino están aún cercanas en las retinas.

Esta circunstancia, unida a posibles amenazas terroristas han llevado al Gobierno francés a cerrar el aeropuerto de Biarritz durante la cumbre y a realizar controles en la frontera, además de limitar el tránsito de vehículos pesados y blindar estos días la turística localidad vascofrancesa con accesos restringidos que no han resultado del agrado de muchos vecinos ni de algunos comerciantes galos.

Los ministros del Interior de España, Fernando Grande-Marlaska, y de Francia, Christophe Castaner, se reunieron ya el pasado julio en la comisaría de la Gendarmería gala en Hendaia para cerrar los últimos aspectos de coordinación del dispositivo de seguridad de la cumbre, en la que se prevé la participación de 24 delegaciones y más de 4.000 personas.

El departamento vasco de Seguridad ha activado desde este mismo miércoles en Oiartzun (Gipuzkoa) una Mesa de Seguimiento Policial de la cumbre del G7 y de la "contracumbre" en la que participan la Ertzaintza, el Cuerpo Nacional de Policía, la Guardia Civil, la Policía francesa, la Policía Foral navarra y la Guardia Municipal de Irun.

La consejera vasca de seguridad, Estefanía Beltrán de Heredia, ha explicado hoy que esta mesa se ha preparado para responder a "todos los escenarios" posibles, si bien, según ha destacado, ya se han mantenido reuniones con los organizadores de la contracumbre y no se espera que se produzcan incidentes en este lado de la frontera.

No obstante, las fechas elegidas para la reunión de los más altos representantes de los siete países más industrializados del mundo (Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Francia, Japón, Italia y Canadá), coinciden con la operación retorno de vacaciones, lo que ha llevado a las autoridades vascas y a la Dirección General de Tráfico a colaborar en un plan de actuación conjunto.

Está previsto además que mañana se constituya paralelamente en San Sebastián un Centro de Coordinación Operativo (CECOR) en la Subdelegación del Gobierno en Gipuzkoa, también con motivo de la cumbre del G7, en un acto al que acudirá el ministro del Interior en funciones, Fernando Grande Marlaska.

El operativo, que tiene en cuenta la posibilidad de un imprevisto cierre de la frontera francesa, recomienda el desvío de los vehículos ligeros y pesados por itinerarios alternativos como La Junquera (Girona), el Túnel de Somport (Huesca), el puerto de Portalet (Huesca), y Valcarlos (Navarra), e incluye un despliegue de medios con la participación de helicópteros, drones, agentes de las Fuerzas de Seguridad del Estado y hasta 4.000 ertzainas.

A pesar de ello, los atascos en las carreteras que discurren hacia la frontera parecen estar garantizados en estas fechas ya que, incluso sin la celebración de eventos como la cumbre del G7, las colas se repiten cada año debido al regreso de turistas que han pasado sus vacaciones en España y Portugal y de ciudadanos magrebíes que vuelven desde el norte de África.

El año pasado, en un fin de semana similar, los pasos fronterizos guipuzcoanos de Behobia, Biriatou y el Puente de Santiago, junto al navarro de Dantxarinea, soportaron una intensidad del tráfico en dirección a Francia que superó los 200.000 vehículos y provocó retenciones de hasta catorce kilómetros.

Por ello, incluso el Ayuntamiento de San Sebastián, distante 50 kilómetros de Biarritz, y el más cercano de Irun han hecho ya una "previsión" para "habilitar espacios" que permitan "dar respuesta" a un eventual cierre de la frontera francesa que pudiera dejar a conductores y personas "colgados" en este lado de la frontera.

Las colas de tráfico alcanzaron ya este martes los siete kilómetros en Irun y los guipuzcoanos han comenzado a notar las primeras incidencias de la cumbre ya que, desde el pasado domingo la estación que Euskotren tiene en Hendaia permanece cerrada hasta el próximo 26 de agosto.

Además, los vecinos de la zona habituados a cruzar sin restricciones la frontera en sus paseos cotidianos ya ven limitados sus movimientos por las identificaciones que se les requiere al pasar de uno a otro país, mientras que los comerciantes de Irun más próximos a los pasos fronterizos se enfrentan con recelo a una posible disminución de su clientela en unas de fechas en las que habitualmente se produce un mayor número de ventas.

Por Carlos López