EFEBarcelona

El rechazo de la mayoría de partidos catalanes al Tribunal de Cuentas, por su decisión sobre el aval financiero a exaltos cargos de la Generalitat, ha marcado la conmemoración del 81 aniversario de la muerte del presidente republicano Lluís Companys realizada en el cementerio y en el castillo de Montjuïc de Barcelona.

El Tribunal de Cuentas rechazó ayer los avales por valor de 5,4 millones presentados por la Generalitat a favor de casi una treintena de ex altos cargos del Govern por haber promocionado con dinero público el "procés" en el extranjero.

Los avales ahora rechazados cubrían la responsabilidad contable de 28 personas, entre ellas los expresidentes de la Generalitat Artur Mas y Carles Puigdemont, el exvicepresident Oriol Junqueras, o los exconsellers Raül Romeva y Francesc Homs o Andreu Mas-Colell.

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, ha advertido este viernes contra "los ataques que siguen sufriendo las instituciones catalanas", como refleja, ha dicho, la actuación del Tribunal de Cuentas contra exaltos cargos del Govern.

Aragonès se ha referido a la causa abierta por el Tribunal de Cuentas después de depositar una corona de flores en representación del Govern ante la tumba del presidente de la Generalitat republicana Lluís Companys, ubicada en el cementerio de Montjuïc.

Según el presidente catalán, Companys "es un referente de nuestra historia colectiva y de la defensa de las instituciones de nuestro país, de la justicia social, de los valores republicanos y de la libertad de Cataluña".

"Vemos -ha dicho también- cómo el Tribunal de Cuentas prosigue la causa general contra el independentismo, y cómo un organismo marcado por criterios políticos e ideológicos prosigue el proceso de embargo de bienes de gobernantes catalanes buscando su ruina económica".

Desde el mismo partido de Aragonès, el líder de ERC, Oriol Junqueras, ha afirmado que afrontará el posible embargo de sus bienes por parte del Tribunal de Cuentas "con la misma dignidad y coraje" con la que afrontó la cárcel, y con la misma con la que otros catalanes, como el presidente Companys, "han sufrido la represión".

Desde el PSC, Salvador Illa ha anunciado que su partido presentará una proposición de ley de memoria democrática en el Parlament que tiene como finalidad refundar tres leyes actuales en una. Con respecto al Tribunal de Cuentas, se ha limitado a señalar que acoge con el "máximo respeto" sus decisiones.

Por parte de JxCat, Jordi Sànchez ha acusado al Estado de "persistir en su voluntad de venganza" a través del Tribunal de Cuentas, y tras el homenaje ante la tumba de Companys, ha indicado que Europa "ha dado la espalda a una España que continúa reclamando a un presidente en el exilio", en referencia a Carles Puigdemont.

La presidenta del Parlament, Laura Borràs, ha afirmado que España "persevera en no querer ser un estado de pleno derecho" después de la decisión del Tribunal de Cuentas de no aceptar los avales presentados por la Generalitat para cubrir las fianzas por la promoción en el exterior con dinero público del 1-O.

Desde la CUP, el diputado Carles Riera ha afirmado que el mejor homenaje que puede hacerse al presidente republicano Lluís Companys "es luchar por la república catalana".

El líder del grupo de En Comú Podem en el Congreso de los Diputados, Jaume Asens, considera que decisiones del Tribunal de Cuentas como la que rechaza los avales "carecen de legitimidad".

Por parte de la ANC, su presidenta, Elisenda Paluzie, ha dicho que el Estado ha llevado a cabo una "incautación de bienes sin juicio" a través del Tribunal de Cuentas, y ha añadido que hoy el Estado "ya no fusila a disidentes" pero sigue teniendo "estructuras franquistas".

Desde Òmnium Cultural, su vicepresidente, Marcel Mauri, ha señalado que en el Estado todavía hay instituciones "que continúan con una vinculación estrecha con el franquismo", y ha puesto como ejemplo de ello al Tribunal de Cuentas. "No es justicia, es venganza", ha dicho sobre su decisión en torno a los avales.