EFEBruselas

El Gobierno español mantiene que la UE no puede modificar el acuerdo al que llegó con el Reino Unido sobre el "brexit", y achaca a la primera ministra británica, Theresa May, "falta de claridad" sobre lo que necesita para intentar que su Parlamento dé el visto bueno a ese pacto.

Los líderes europeos escucharon hoy a May en el último Consejo Europeo del año después de que se suspendiera la votación en el Parlamento británico al no tener garantizado su respaldo.

Al término de la jornada, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, dijo que no habrá "nuevas obligaciones legalmente vinculantes" para la UE sobre la salida del Reino Unido del club comunitario.

Descartó por tanto una renegociación del acuerdo y, en todo caso, explicó que se pueden añadir "aclaraciones".

Esa es también la posición que defendió el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, tal y como expuso ayer en el Congreso en un debate sobre las negociaciones del "brexit".

"No cabe hacer ningún tipo de renegociación", subrayó, al tiempo que consideró que la decisión que finalmente adopten los británicos "no va a cambiar la posición de España ni de la UE".

En concreto, hizo hincapié en que el acuerdo alcanzado sobre Gibraltar "no decae" ni siquiera en el caso de que el Reino Unido no apruebe el acuerdo de retirada.

De la misma forma explicó que sea cual sea el escenario final, su Gobierno ha adoptado las medidas oportunas para que el impacto sobre España sea el menor posible.

Fuentes españolas explicaron que el resultado de la jornada de hoy no podía ser otro porque no podía reabrirse una negociación ya cerrada.

En caso contrario, si se hubiera reabierto la negociación para algún aspecto concreto que planteara el Reino Unido, subrayaron que eso podría haber hecho que cualquier otro país deseara también renegociar algún otro aspecto.

A modo de ejemplo explicaron que España podría haberse sentido legitimada para plantear modificaciones sobre la cuestión de Gibraltar o de la pesca.

"Todo lo que sea reabrir el acuerdo de retirada conlleva un problema", se recalca desde el Ejecutivo de Sánchez al tiempo que se precisa que España no se cierra a ayudar a May.

Por eso defiende que sólo es posible alguna aclaración de tipo político, no jurídico, si es que eso podría facilitar los propósitos de la primera ministra británica.

No obstante, el Gobierno español subraya que tampoco se puede tener la certeza de que el Parlamento británico vaya a respaldar el acuerdo con la UE sobre el "brexit" aunque se hagan determinadas aclaraciones.

El Gobierno de Pedro Sánchez sí echó hoy en falta claridad por parte de Theresa May para saber qué es lo que pide realmente al resto de líderes europeos y para fijar un calendario concreto de actuación.

Aunque se insiste en que "el problema está en Londres, no en Bruselas", las fuentes españolas garantizan que no hay animosidad contra ella.

Ante el paralelismo que se puede establecer entre las pretensiones actuales del Reino Unido para lograr una declaración que aclare el acuerdo y las que tuvo España al negociar la relativa a las garantías para que cualquier decisión futura de la relación entre la UE y Gibraltar tenga el aval de España, el Gobierno de Pedro Sánchez ve muchas diferencias.

Y la esencial, precisan, es que España planteó sus reclamaciones durante la negociación del acuerdo para el "brexit", mientras que el Reino Unido pretende modificar o aclarar un pacto que ya se ha cerrado.

Además de participar en las sesiones de la cumbre europea, Sánchez tiene previsto mantener mañana varias reuniones bilaterales con otros líderes comunitarios.

En concreto, prevé tener un encuentro con el primer ministro de Estonia, Jüri Ratas, y otro con su homólogo polaco, Mateusz Morawiecki, con quien iba a reunirse el pasado 3 de diciembre en Katowice aprovechando su coincidencia en la cumbre del clima pero que no pudo celebrarse por problemas de agenda.