EFEPontevedra

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, se ha despedido del liderazgo del partido en Galicia que ostentó durante 16 años y ha asegurado que no tutelará la nueva etapa, de la que se ocupará Alfonso Rueda, aunque sí le ha puesto deberes: conseguir la quinta mayoría absoluta consecutiva en las elecciones autonómicas.

Núñez Feijóo ha utilizado su intervención en el 18 congreso del PP gallego para reivindicar el legado de la formación y ha confesado que su intención es que el partido que ahora lidera a nivel estatal se asemeje, precisamente, al partido en Galicia.

Núñez Feijóo quiere trasladar el modelo del PP de Galicia al PP de España porque sabe que entonces será un partido "ganador, unido y comprometido, con los mejores equipos” y con él a la cabeza. A la par que espera que en la organización en Galicia también se mantenga este modelo para así mantener la Xunta, porque “cuando haya dificultades en España, Galicia será un camino", como lo ha sido hasta ahora, ha defendido.

No obstante, el presidente del PP nacional no supervisará al partido desde Génova y por tanto ha dado total libertad a Rueda para actuar como considere porque, parafraseando a Manuel Fraga, ha dicho literalmente Feijóo que “aquí no hay tutelas ni hay tutías, aquí hay un presidente del partido, un líder del equipo y un proyecto".

En un discurso con un aire de despedida que no ha disimulado, Núñez Feijóo ha confesado la “importancia simbólica y afectiva” que tiene para él subirse al atril del PP gallego para hablar, por primera vez, como presidente del PP nacional; aunque ha ironizado con el momento que él mismo eligió para dar el salto a Génova.

En este sentido, tres meses después de que su organización política viviese un crudo enfrentamiento, ha bromeado con una reflexión en la que ha juntado la "concatenación de crisis" que vivió en su tiempo al mando de la Xunta con la sufrida en sus propias filas.

"Parece ser" que hubo una crisis en el PP "allá por el mes de febrero". "Y (como en su aterrizaje como presidente gallego) hemos vuelto a ser otro producto de la crisis. La pregunta es: ¿alguna vez me tocará algún período donde no haya crisis?”, ha lanzado al aire.

Una cuestión a la que él mismo se ha respondido al considerar que probablemente en un período tranquilo "ya no sería útil".

Mientras, Alfonso Rueda, que inició la jornada saliendo a correr por Pontevedra con la secretaria general del PP, Cuca Gamarra, y el coordinador general del PP, Elías Bendodo, ha centrado su discurso en agradecer el respaldo obtenido para convertirse en nuevo líder con un 97,2 por ciento de los votos de los compromisarios que participaron en el cónclave.

Ha reconocido que asume con "enorme ilusión y responsabilidad" el reto de capitanear un Partido Popular al que ve "imparable" en Galicia y ha garantizado que será "muy exigente" consigo mismo para iniciar "este nuevo camino y esta nueva etapa".

"Cuento con todos vosotros para que seáis igual de exigentes y me deis fuerzas", le ha dicho a sus compañeros, a los que ha pedido trabajar duro porque el partido "no se puede parar y debe mirar siempre para adelante", pensando en que "estaremos a la altura".

Apelando a su discurso de investidura como presidente de la Xunta, Alfonso Rueda ha reiterado que "trabajo, familia y futuro" serán los tres ejes de su acción, convencido de que "los tiempos mejores están por llegar".

Ante el siguiente reto electoral, los comicios municipales de 2023 para los que queda un "tiempo reducido", el nuevo líder del PPdeG, jugando con su gusto por el deporte, ha pedido hacer un esfuerzo para "estar en forma para lo que tiene que venir", que sería, ha zanjado, precisamente la quinta mayoría absoluta consecutiva en Galicia.