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El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha iniciado este miércoles su andadura en el Senado, donde ha debutado con una rueda de prensa en la que ha puesto en su punto de mira al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con el que espera tener un primer 'cara a cara' parlamentario el próximo 7 de junio.

Cerca de dos meses después de asumir la presidencia del PP y transcurridos 26 días desde que renunció a la Xunta de Galicia, Feijóo, aplaudido por los suyos, ha ocupado su escaño por designación autonómica en el Senado, donde ha prometido acatar la Constitución. Desde ahora concentrará su labor como líder de la oposición en la Cámara Alta.

Ha defendido un parlamentarismo "adulto" y una oposición "honesta" y ha recalcado que no eludirá ninguna posibilidad de debatir con Sánchez. Es su "obligación, su función y su vocación", según ha dicho ante los periodistas presentes en el Salón de Pasos Perdidos.

El duelo parlamentario será sin embargo escaso porque el jefe del Ejecutivo solo acude a uno de los dos plenos mensuales del Senado y únicamente si lo permite su agenda.

Aunque a priori supone una desventaja para Feijóo, en el PP le restan importancia, convencidos de que el debate público no se dirime en el Congreso, y que pueden hacer oposición y articular una alternativa al PSOE a través de propuestas, reuniones sectoriales y pisando la calle.

En su debut como senador, la Cámara Alta se ha convertido ya este miércoles en un primer altavoz para Feijóo, que ha acusado al Gobierno de Pedro Sánchez de validar que el independentismo se salte la ley por su pacto lingüístico con el independentismo catalán, que según el PP pretende eludir la sentencia que obliga a impartir un mínimo del 25 % de las clases en castellano.

Además, el líder del PP ha acusado al PSOE de haber renunciado a la idea de una España "alejada de extremismos, confrontaciones y modelos de ruptura", y a Sánchez de saltarse el acordado respeto institucional al llamarles "mangantes".

También ha sido crítico Feijóo con el optimismo económico de Sánchez en Davos, que a su juicio el presidente del Gobierno sólo puede vender en el extranjero porque en España no es creíble.

"Somos la antítesis del sanchismo. Tuvimos coincidencias con el PSOE pero el PSOE ha mutado, ya no es el PSOE de la Transición", ha recalcado Feijóo, que en numerosas ocasiones ha ofrecido al PP como refugio a los votantes socialistas que rechazan los pactos de Sánchez o su posición en Cataluña.

Y es que desde ahora, con el líder de la oposición en sus pasillos, el Senado puede funcionar como una segunda vuelta de los debates que se den en el Congreso, donde Feijóo tiene como líder de la oposición un despacho que no tiene previsto usar, salvo en contadas ocasiones.

La actividad de Feijóo transcurrirá en la sede del PP en Génova, donde se ha rodeado de su núcleo duro en Galicia, incluido su mano derecha, Miguel Tellado, el despacho en la zona noble del Senado que le ha cedido la secretaria cuarta, Cristina Ayala, y reuniones y visitas sectoriales con las que Feijóo quiere enfocarse en los españoles frente a un Gobierno al que ven lejos de la ciudadanía.

El próximo viernes, trazará las líneas maestras de su oposición a Sánchez, en una reunión con los grupos parlamentarios del PP en el Senado, el Congreso y el Parlamento Europeo, que tendrá lugar en las instalaciones de la Cámara Alta.

Feijóo no es el primer jefe de la oposición no tiene escaño en el Congreso. El precedente más cercano es el de Sánchez, en el periodo que transcurrió desde que recuperó el liderazgo del PSOE, en 2017, hasta que en 2018 su moción de censura tumbó a Mariano Rajoy.

Aunque como Feijóo sí es senador, su situación se asemeja más a la de Antonio Hernández Mancha, que encabezó Alianza Popular desde la Cámara Alta.

El paralelismo histórico lleva además al Debate del Estado de la Nación, donde los senadores pueden asistir pero no está previsto que intervengan. Hernández Mancha lo intentó, sin éxito, en 1987, y terminó presentando una moción de censura contra Felipe González que fue su fin.

No parece que Feijóo vaya a seguir su camino, pues ha admitido que su posición para intervenir está comprometida, salvo informe contrario de los letrados, y se ha limitado a apuntar si Sánchez quiere cambiarlo al Senado lo harán "con mucho gusto".