EFEParís

El histórico dirigente etarra José Antonio Urrutikoetxea se sienta este martes en el banquillo del Tribunal Correccional de París para ser juzgado por su papel en la banda entre 2010 y 2013, en medio de una campaña de personalidades que reclaman que la justicia deje de exigirle que rinda cuentas.

El proceso de Josu Ternera (70 años), que se encuentra en libertad bajo control judicial desde julio de 2020, está programado en dos días hasta el miércoles, aunque primero tendrán que abordarse los recursos que plantea la defensa, que podrían modificar el calendario.

De hecho, en la anterior cita por este caso el pasado octubre, los jueces decidieron devolver el sumario a la fase de instrucción para que se corrigieran defectos de forma sobre la localización geográfica de los cargos por los que está imputado.

La razón fue que la inculpación se asienta en pruebas obtenidas en el departamento pirenaico de Ariège (sureste) con ocasión de una tentativa de arresto fracasada en una granja donde la policía lo tenía localizado junto a su pareja, Agnès Cerlo. Por error, en el acta de acusación se había situado en los Pirineos Atlánticos (suroeste).

Los abogados de Urrutikoetxea hubieran querido que el juicio se ampliara a los preparativos de las fallidas negociaciones de ETA con el Gobierno español de Oslo en 2011-2013 (el Ejecutivo de Mariano Rajoy no quiso enviar a ningún representante a la capital noruega) pero los magistrados cerraron en octubre esa posibilidad.

De hecho, la estrategia de la defensa está respaldada por decenas de parlamentarios, juristas, intelectuales, artistas y personalidades que el pasado día 11 publicaron un artículo en el diario digital Mediapart cuyo título deja bien claro su objetivo: "Por la protección de Josu Urrutikoetxea negociador de la paz".

En el texto, afirman que la situación del exdirigente etarra es "simplemente inaceptable" ya que los hechos que se le reprochan están "directamente relacionados" con su implicación en los procesos de negociación en los que participó.

Poco antes, el 25 de mayo Urrutikoetxea había sido el protagonista de un coloquio organizado por varios parlamentarios franceses en el que reclamaba presión internacional para que España y Francia acepten abordar "las consecuencias del conflicto" en el País Vasco, entre las cuales colocó la situación de los etarras encarceladoss.

El juicio de esta semana es consecuencia de la condena en rebeldía a ocho años de cárcel que recibió en 2017, cuando todavía estaba en la clandestinidad.

Tras ser arrestado en los Alpes franceses en mayo de 2019 pidió -como era su derecho-, que se repitiera el proceso en su presencia.

Eso mismo hizo con otra condena a siete años de cárcel que también se le impuso en rebeldía en 2010, y que dará lugar a otro juicio el próximo mes de septiembre.

Además, la Justicia francesa se ha pronunciado de forma definitiva en favor de la entrega de Josu Ternera a España para que sea juzgado en dos sumarios diferentes, uno por su responsabilidad en el atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza en 1987, en el que fueron asesinadas once personas.

El segundo es el conocido como el proceso de las herriko tabernas y ahí tendrá que responder sobre su presunto papel en la financiación de la organización terrorista.