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La reforma laboral ha dado guerra hasta el último minuto al ser aprobada gracias a un voto equivocado y ha enseñado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que no hay mayorías definidas para rematar la legislatura ya que sólo la casualidad ha ayudado a convalidar un decreto que nace tocado.

Después de que los dos diputados de UPN se hayan desmarcado del decreto y se hayan sumado al bloque del "no" contra todo pronóstico, la reforma laboral ha sido ratificada en medio de la confusión y tras una negociación que además ha puesto en evidencia la fuerza del ala socialista del Ejecutivo frente a su socio, Podemos, que ha fracasado en su intento de sumar al bloque de investidura.

Pese a que la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, no ha cesado de reivindicar su origen sindicalista y de izquierdas en el pleno del Congreso, al final ha tenido que asumir el apoyo de Ciudadanos y hasta de un diputado del PP, que por error ha votado a favor y ha conseguido ser el diputado decisivo.

Este suceso ha demostrado que no existen mayorías definidas y ha delatado la fragilidad de un Gobierno apoyado por unas fuerzas parlamentarias que no están aseguradas.

Pero además esta reforma también ha mostrado la contradicción del PP, ya no sólo porque uno de sus diputados se haya equivocado, sino porque el partido tampoco ha respaldado el criterio de la CEOE, y ha evidenciado su alejamiento con la ausencia del líder del PP, Pablo Casado, durante casi todo el día.

La otra derivada del decreto es la factura que puede pasar al Gobierno de coalición frente a sus socios parlamentarios, pese a que todos se afanan en puntualizar que el desmarque de ERC, PNV y EH Bildu no supone ninguna ruptura.

Pero el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, avisa: "Dime con quién votas y te diré quién eres". Una frase directa a la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, que ha sido respondida en el pleno: "Si una norma contiene avances hay que votar a favor".

"Quién no sepa de qué hablamos es que no se entera", ha replicado Díaz al defender los beneficios de una norma que nació con su apellido en los inicios.

La negociación de este decreto también ha desvelado la fuerza de los ministros socialistas ante su socio de Gobierno al conseguir atraer votos no habituales, con Ciudadanos a la cabeza, frente al fracaso de Díaz que no ha logrado su objetivo: el apoyo de los del bloque de investidura.

Y eso que la ministra se ha empleado a fondo con ERC y PNV y hasta la última hora de la tarde del miércoles intentó acercar a los republicanos al acuerdo con una reunión en su ministerio.

Fuentes de ERC reconocen lo poco que se les ofrecía, oferta sobre la que debían guardar silencio y que además no garantizaba el otro ala del Gobierno.

En el tono de la ministra se ha dejado entrever su pena y tristeza por no haber logrado acercar a la izquierda.

"Me apena, me entristece, tal como me han enseñado en mi casa concibo la política como camino para mejorar la vida de la gente", ha señalado antes de dar las gracias uno a uno a todos los partidos que se han posicionado a favor del decreto. Incluso al PNV, pese a que ha votado en contra.

"Quiero darle las gracias al PNV que sí ha discutido los contenidos", ha recalcado Díaz, en una sesión en la que al final ha ganado la casualidad y no tanto la cuadratura del círculo.

Además la reforma ha dejado mal sabor de boca a republicanos y nacionalistas vascos aunque Rufián no ve para nada que esto sea el final del bloque de investidura.

"No se acaba el mundo. Algunos creen que se acaba hoy. No. Mañana tendremos que seguir hablando porque somos conscientes de cuál es la alternativa, ha garantizado.

Desde Moncloa subrayan que las leyes van a seguir saliendo adelante y que no hay un punto de inflexión.

Lo cierto es que la entrada de Ciudadanos en la nueva aritmética se produce en pleno ciclo electoral, a una semana de las elecciones en Castilla y León y con la amenaza de un adelanto en Andalucía, clave para el PSOE.

Fuentes socialistas admiten que este cambio momentáneo de socios puede interpretarse como un viraje de Sánchez al centro, viraje que también salpica a Yolanda Díaz en su búsqueda por formar una plataforma transversal de izquierdas más allá del PSOE.

Y es que el 28 de diciembre cuando se aprobó el decreto, día de los Santos Inocentes, nada hacía presagiar a Díaz que sus socios de izquierda la abandonarían en "uno de los días más importantes del Gobierno y de esta legislatura", tal como dijo entonces.

Tras nueve meses de negociación con patronal y sindicatos y hasta con una lucha interna con la ministra de Economía, Nadia Calviño, que tuvo que zanjar el propio Sánchez, la reforma laboral ha salido con sobresaltos pero como querían los socialistas desde el inicio: sin cambios.

"Vamos a derogar la reforma laboral, a pesar de todas las resistencias, que las hay y son muchas", llegó a reiterar Díaz en el 12 congreso de CCOO que reeligió a Unai Sordo. Palabras que hoy resuenan en EH Bildu, BNG y la Cup que acusan a Díaz de "ceder a los dictados" de la patronal.

Ruth del Moral