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El rey, el presidente del Gobierno y parte de su Gabinete, el presidente del Senado, 16 presidentes autonómicos y dos de ciudades autónomas estarán presentes mañana en Salamanca con motivo de la XXIV Conferencia de Presidentes, el órgano de máximo nivel político de cooperación multilateral Estado-comunidades.

Pese a la importancia de los participantes y de los asuntos a tratar, como el proceso de vacunación, la despoblación y el reto demográfico y los fondos europeos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, una sola ausencia, la del presidente catalán, Pere Aragonès, y una presencia conseguida tras un acuerdo de última hora, la del lehendakari Iñigo Urkullu, pueden marcar el encuentro.

El propio jefe del Gobierno, Pedro Sánchez, ha lamentado hoy que Aragonès no acuda a la Conferencia porque de esta forma no será escuchada la voz de los catalanes respecto a temas "muy importantes".

En la víspera de la reunión, Sánchez ha insistido además en que el diálogo "es un valor en sí mismo" y se ha dirigido expresamente a los presidentes autonómicos del PP para que utilicen este espacio "para el diálogo y no la lucha partidista".

Este es el contexto en el que el claustro de Colón del Convento de San Esteban de Salamanca, un gran salón de estilo isabelino llamado también De Profundis, en el que Cristóbal Colón presentó el proyecto de su viaje a los representantes de la reina católica, será escenario de esta reunión presencial, de carácter extraordinario, que comenzará a las 11 de la mañana.

Una hora y media antes, el rey presidirá junto al jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, y el resto de participantes, la tradicional foto de familia, en la plaza Mayor salmantina, para a continuación dirigirse al Convento de San Esteban y, ya sin don Felipe, iniciar la reunión plenaria tras unas breves declaraciones del presidente del Gobierno y del anfitrión, el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco.

UNA AUSENCIA Y UNA PRESENCIA ACORDADA

Aragonès no acudirá a la cita porque su intención es mantener una interlocución bilateral con el Ejecutivo central, como la Comisión Estado-Generalitat que tendrá lugar el próximo 2 de agosto en Madrid, y considera que foros multilaterales como la Conferencia de Presidentes son solo un acto "simbólico" y poco menos que una ocasión para "hacerse una foto".

Y en esta postura se ha mantenido firme pese a los reiterados llamamientos por parte del Gobierno y líderes socialistas, el último hecho ayer mismo por la ministra de Hacienda y Función Pública, María Jesús Montero, que trató de convencer a la Generalitat de que este es un foro donde Cataluña puede "ganar pero no perder".

Quien sí se sentará a la mesa de la Conferencia será el lehendakari, después de que un acuerdo en el último momento, como ocurrió el año pasado en idéntica circunstancia, haya vuelto a evitar su ausencia, que sobrevolaba la Conferencia desde hace días.

En esta ocasión, Urkullu anunció finalmente ayer que su presencia será posible después de que el Gobierno Vasco haya cerrado con el central una reunión para hoy mismo de la Comisión Mixta de Concierto para concretar una serie de impuestos que van a ser gestionados por las diputaciones vascas, competentes en materia tributaria en Euskadi.

DE HITO POSITIVO A "BOOK" DE FOTOS

Sobre la cita de Salamanca y todas sus circunstancias se han pronunciado en los últimos días los distintos presidentes autonómicos.

Este mismo miércoles, el presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, calificó la Conferencia de Presidentes como "un hito positivo en la federalización de España" y anunció que aprovechará su intervención para defender la necesidad de abordar "lo más rápidamente posible" el cambio del modelo de financiación autonómica, porque el actual "es injusto".

Ximo Puig opinó hace unos días que centrar el debate en las ausencias no tiene "ningún interés", pues "en muchas ocasiones, desgraciadamente", han faltado presidentes.

Por su parte, el presidente de la Junta de Andalucía, el popular Juanma Moreno, criticó este miércoles "lo mal" que se ha planteado la Conferencia de Presidentes por parte del Gobierno, aunque no por eso entiende la ausencia de Aragonès, que, en su opinión, falta a "una obligación".

Respecto al formato, Moreno señaló que estas reuniones "no pueden ser monólogos reiterados de los presidentes durante cinco minutos, sin capacidad de discutir ni discernir" y se quejó de que "no ha habido un trabajo previo por parte de las consejerías para llegar a acuerdos o para informar".

En nombre del PP, su portavoz en el Congreso, Cuca Gamarra, fue más allá al calificar la Conferencia de Presidentes como "un fraude" que para el presidente del Gobierno es solo "un book de fotos" y una especie de "Aló Presidente".

En este contexto de confrontación, el jefe del Ejecutivo extremeño, Guillermo Fernández Vara, instó o los líderes autonómicos "a dejar los carnés" de partido en sus respectivos despachos antes de acudir a la Conferencia de Presidentes, un espacio de diálogo para construir país y no hacer oposición.

Preguntado por la ausencia del presidente de Cataluña, Vara contestó que "ellos se lo pierden", y añadió: "Ustedes quieren bilateralidad para las perras y multilateralidad para el resto" de cuestiones; "No hombre, no", exclamó. am