EFEMadrid

El etarra Alberto Ilundain Iriarte, acusado de intentar asesinar en septiembre de 1990 a un traficante de drogas en Pamplona, ha rechazado que participara en los hechos porque a esa hora se encontraba dando clases de euskera en un centro del casco viejo, donde la Policía logró abortar el ataque.

Ante el tribunal de la Audiencia Nacional que le juzga este jueves, Ilundain ha explicado que no formaba parte del comando Amaiur pero que sí fue quien lo creó al captar en el bar que regentaba en Pamplona a tres clientes, luego planificadores del asesinato.

Esas personas era Bautista Barandalla, Juan Carlos Pérez y Mikel Castillo, que falleció en un tiroteo con las fuerzas de seguridad, cuyos agentes interceptaron a los miembros del comando cuando se encontraban en un Seat 133 propiedad de Ilundain, para quien la Fiscalía pide 18 años de prisión.

El acusado, extraditado por Francia, donde cumple condena, ha señalado que "de vez en cuando", como integrante de ETA, ejercía de intermediario y ha explicado que prestó en más de una ocasión su vehículo a Barandalla para que hiciese "sus recados por Pamplona".

Ha manifestado que desconocía si Barandalla, Pérez y Castillo habían planificado el asesinato de Enrique Muñoz Berrio, alias Brillantinas, conocido en la zona vieja de la capital navarra por el menudeo de drogas.

En su declaración como testigos, Barandalla y Pérez han asegurado que si al principio involucraron al hoy acusado en los hechos fue por una estrategia judicial, ya que Ilundain ha reconocido que decidió huir esa misma mañana cuando su nombre empezó a circular por las emisoras de radio como sospechoso.