EFELa Golette (Túnez)

El éxito en la formación de los guardacostas libios explica el descenso de la inmigración irregular en el Mediterráneo central, aseguró hoy el contraalmirante Javier Moreno, comandante del buque de aprovisionamiento en combate español "Cantabria", que hoy llegó a Túnez.

El barco estará hasta el sábado en el muelle de cruceros del puerto tunecino de La Golette, última escala de su periplo antes de asumir el mando operativo de la operación militar paneuropea "EUNAVFOR MED Sofía".

Una responsabilidad que muestra el grado de implicación de España en la lucha contra las mafias que trafican con personas en Libia, agregó Moreno en una rueda de prensa junto al embajador de la Unión Europea (UE) en Túnez, Patrice Bergamini, y el comandante de la "Operación Sofía", contraalmirante Enrico Credendino.

"Este cargo es un buen indicador del esfuerzo que España ha hecho desde el primer momento, desde el verano de 2015 (cuando) se integró una fragata y un avión de patrulla marítima del Ejército del Aire", afirmó.

Desde septiembre, el Gobierno español decidió ampliar el esfuerzo en una muestra la importancia que para España tiene el drama de la inmigración en el Mediterráneo, agregó.

Moreno insistió en que el objetivo en Libia es "aumentar la seguridad de sus playas, en sus aguas, para reducir las muertes, y así está siendo".

"Se ha decidido que una nueva tarea de la operación (sea) la monitorización de la guardia costera libia para comprobar que el adiestramiento que le hemos dado es efectivo", subrayó.

El marino español mandará una operación militar en la que participan veinticinco países, tres fragatas francesa, alemana e italiana y cinco helicópteros (uno de los cuales viaja a bordo del "Cantabria") y con un coste hasta finales de 2018 de seis millones de euros.

Su objetivo es completar la segunda de las cuatro fases en la que ha sido divida la misión, bautizada con el nombre de una niña somalí que nació a bordo del buque alemán "Scheswig-Holstein" en agosto de 2015, después de que su madre fuera rescatada del mar.

Una fase fue lanzada el 7 de octubre de 2015 por el Comité Político y de Seguridad (COPS) de la Unión Europea y que fue prorrogado y reforzado después hasta el 27 de julio de 2017 con dos nuevas atribuciones.

Por un lado, la formación de unidades de guardacostas libios y la aplicación del embargo de armas impuesto por la ONU a Libia en 2011, en pleno alzamiento contra la dictadura de Muamar el Gadafi.

Según la propia misión, su objetivo es "identificar, capturar y neutralizar barcos y embarcaciones, así como los recursos que se usan o se sospecha que son usados por contrabandistas o traficantes de migrantes".

Y "contribuir a los esfuerzos más amplios de la UE para desmantelar el modelo económico de las redes de contrabandistas y traficantes de personas en el sur del Mediterráneo central y evitar nuevas pérdidas de vidas humanas en el mar", añade.

A este respecto, Moreno explicó a Efe que a día de hoy ya no se contempla la tercera fase, que preveía la acción directa en aguas y en las costas de Libia, debido al descenso del número de inmigrantes.

Una reducción que algunos analistas achacan a un supuesto pacto secreto firmado por varios países europeos, con Italia a la cabeza, con grupos y milicias libias y que ha tenido como consecuencia colateral el aumento de las salidas desde los Estados vecinos, en particular Argelia y Túnez.

Según datos oficiales, en septiembre las autoridades tunecinas frenaron el viaje irregular por mar de 555 personas, una cifra que representa el triple que el mes anterior.

Es verdad que se ha visto un aumento de las salidas desde otros países como Túnez que debe ser valorado, admitió a Efe el militar, que se felicitó por el grado de colaboración que, en su opinión, comienza a prevalecer en el Mediterráneo.

La misión fue recibida con hostilidad por la Armada del oeste de Libia y por sus servicios de guardacostas, que denunciaron que la presencia de los barcos de la misión europea ejercían de imán para los inmigrantes.

El pasado 9 de febrero, en una entrevista a Efe, Ayub Qasem, almirante de la Armada libia, aseguró que la presencia frente a la costa de su país de los barcos de la UE y de las ONG que apoyan la misión "ha servido en realidad para incrementar el número de inmigrantes".

De acuerdo con los datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el número de inmigrantes que han cruzado hasta la fecha el Mediterráneo asciende a 138.232, mientras que la cifra de los que se han dejado la vida en el mar es de 2.658.