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La moción de censura de Vox discurrirá por el Congreso el miércoles y el jueves sin sorpresas. Tanto la votación como esos dos días de debate concluirán según lo previsto: Santiago Abascal no será presidente del Gobierno y la hostilidad habrá marcado la confrontación de los partidos.

La quinta moción de censura de la democracia sí aportará una novedad histórica, una consecuencia más de la pandemia del coronavirus: casi la mitad de los diputados la votarán telemáticamente debido a las limitaciones de aforo del hemiciclo que se han acordado.

Votar una moción de censura es un procedimiento singular, pues los 350 parlamentarios del Congreso tienen que decir "sí", "no" o "abstención" cuando uno de los cuatro secretarios de la Mesa de la Cámara pronuncie sus nombres.

Como aproximadamente la mitad habrá emitido ese voto antes por vía telemática, el secretario dirá sus nombres, y además, lo que han votado.

UNA VOTACIÓN PREVISTA

Lo que vote cada diputado se sabrá el jueves, a una hora que determine previamente la presidenta del Congreso, Meritxell Batet. No habrá sorpresas.

La moción de Vox registrará 52 "síes", los de sus propios diputados; no habrá más, ni siquiera entre los partidos que gobiernan varias comunidades autónomas y ayuntamientos gracias al respaldo de la formación de Abascal.

El PP ha dejado claro que no la apoyará, aunque falta saber si ello implicará la abstención o directamente el "no".

Cierta intriga hay también sobre qué voto emitirán los partidos de centroderecha con menos presencia en el Congreso, UPN y Foro, ya que podrían decantarse por la abstención dada su oposición a las políticas del Gobierno de coalición.

Ciudadanos despejó las dudas hace tiempo, la rechaza, lo que también hará todo el arco parlamentario de raíz nacionalista, regionalista y soberanista.

UN DEBATE RUDO Y HOSTIL

Un diputado de un grupo independentista, en conversación con Efe, lamentaba esta semana que la moción de Vox sirva sólo para mostrar a la ciudadanía el grado de crispación, rudeza y hostilidad que hay en la clase política.

Prácticamente todas las intervenciones tendrán palabras gruesas, acusaciones y críticas quizá desmesuradas.

El primero que tomará la palabra será uno de los diputados firmantes de la moción. El diputado por Barcelona, Ignacio Garriga, previsible candidato de Vox en las elecciones catalanas de febrero, será el encargado de exponer el contexto que ha llevado a su partido a presentar la moción.

No tendrá límite de tiempo y será un discurso largo, al igual que el del siguiente orador, el candidato propuesto por Vox para presidir el Gobierno: Santiago Abascal.

El líder de la formación desgranará su programa político en todos los ámbitos, desde el económico al social.

El Gobierno, bien su presidente, bien cualquiera de sus ministros, podrá tomar la palabra en cualquier momento, tal y como permite el reglamento.

Si Pedro Sánchez pide la palabra, actuará tras Abascal, y su alocución buscará desmontar todos y cada uno de los motivos de la moción de censura.

Una pausa a instancias de Batet será la antesala de las intervenciones de los representantes de los grupos parlamentarios, quienes estarán 15 minutos en la tribuna del hemiciclo.

El debate, por tanto, deslizará por la sede de la soberanía popular todo el repertorio de animadversión, hostilidad, bronca y tensión de las sesiones recientes del pleno del Congreso.

LA QUINTA MOCIÓN, EL CUARTO FRACASO

El miércoles comenzará el debate de la quinta moción de censura de la democracia. Sólo una logró desbancar al Ejecutivo, precisamente la registrada en 2018 por el presidente al que Vox quiere ahora sustituir.

La primera moción planteó la llegada a la Presidencia de Felipe González en 1980, pero fracasó en el intento y Adolfo Suárez continuó en el cargo. 20 horas duró el debate, en medio de la expectación de una ciudadanía que aún se sacudía los efectos de la dictadura.

En 1987, un mes después del debate de ese año sobre el estado de la nación, llegó la segunda. Antonio Hernández Mancha, de Alianza Popular, fue el candidato alternativo, aunque no intervino por no ser diputado.

El PSOE tenía mayoría absoluta y obviamente la iniciativa no prosperó, lo que avivó la especulación sobre que la moción pretendió dar más popularidad al propio Hernández Mancha.

Pablo Iglesias es el protagonista de la tercera moción de censura de la historia, en 2017. Irene Montero defendió la propuesta y el propio Iglesias detalló durante tres horas su proyecto de Gobierno. No cuajó porque el PSOE no la apoyó, entre otras razones.

La única moción exitosa, en 2018, provino de la condena al PP por lucrarse de la red "Gürtel".

Pedro Sánchez recibió 180 "síes", entre ellos los del PNV, el partido que apenas unos días antes salvó los presupuestos del Ejecutivo de Mariano Rajoy, y fue proclamado presidente del Gobierno en junio.

Abascal, el jueves, no seguirá ese precedente sentado por el mandatario socialista.

Ángel A. Giménez