EFECalahorra (La Rioja)

Agentes del Equipo de la Policía Judicial de la Guardia Civil en La Rioja se encuentran este viernes en la planta de biodiésel de Calahorra, en la que ayer, jueves, hubo una explosión y fallecieron dos trabajadores externos a la empresa, con el fin de recoger restos para su posterior análisis y tomar declaración a sus responsables y empleados.

Junto a la Policía Judicial trabajan equipos de investigadores del Seprona, para determinar si existe algún delito medioambiental en el origen del fuego; y también de los bomberos, para emitir un informe sobre el incendio en sí.

De forma paralela a la investigación, una dotación de bomberos permanece en el lugar para refrigerar la zona, evitar que se reavive algún foco y para canalizar de forma adecuada los productos que brotan por alguna pequeña fisura originada en los tanques de aceite y biodésel que no ardieron ayer.

Todos ellos permanecen en el interior de unas instalaciones que aparentemente han recuperado la normalidad, ya que, desde su puerta de entrada, custodiada por la Guardia Civil, apenas se puede ver la zona de depósitos que ardió.

Pero a unos pocos metros, por el perímetro de las instalaciones, sí es visible el amasijo de hierros, junto a una zona de grandes depósitos, en la que desde esta mañana los investigadores recogen vestigios del siniestro para su análisis.

Fuentes de la investigación han indicado este viernes a Efe que lo agentes realizan una inspección técnico ocular en la planta, recogen restos de los cuatro depósitos afectados por la explosión y de otras herramientas y maquinaria que hay en la planta, gestionada por Iniciativas Bioenergéticas; y toman medidas para tratar de esclarecer las causas del siniestro.

También se ha iniciado la toma de declaración de personas que se encontraban en la planta en el momento del suceso, que se produjo a las 12:55 horas, cuando se registró una detonación en unos de los depósitos, que afectó a otros tres.

En el Instituto de Medicina Legal de La Rioja se realizan las autopsias a los trabajadores fallecidos, de 33 y 40 años, quienes realizaban un trabajo externo para la planta, al parecer de soldadura, y que no pertenecían a su plantilla, formada por 25 empleados.

El trabajo para extinguir las llamas se preveía inicialmente mucho más largo, incluso de varios días, pero, una vez que se decidió emplear espuma de alta densidad contra el fuego se contó, primero, con bomberos de Bilbao, que aportaron una gran cantidad de este producto.

Después, se sumó personal contra incendios de AENA con base en el Aeropuerto de Logroño, que desplazaron a Calahorra los equipos necesarios para dispersar esa espuma de forma efectiva, por lo que el fuego se ha dado por extinguido hacia las 2:00 horas de este viernes, tras 13 horas.

Poco después ha comenzado el trabajo de investigación, que será el que determinará si el incendio está relacionado con las diferentes denuncias que grupos ecologistas han realizado en los últimos años sobre el estado de estas instalaciones.

De hecho, el Tribunal Superior de Justicia de La Rioja ha informado este viernes de que esta planta fue condenada por el Juzgado de lo Penal 3 de Logroño el pasado 7 de febrero por un delito medioambiental.

Ha añadido que el Juzgado número 2 de Calahorra abrió ayer un procedimiento para investigar las causas de la explosión y que la Fiscalía Superior de La Rioja ha incoado este viernes diligencias de investigación para averiguar el origen del suceso y ha ordenado la coordinación entre la Guardia Civil y la Inspección de Trabajo para su esclarecimiento.

Por otra parte, el sargento de los bomberos de Calahorra Rubén Garrido ha señalado a los periodistas que un incendio así, de productos inflamables, con otras sustancias químicas almacenadas al lado, temperaturas extremas y una nube tóxica encima "es algo que un bombero, quizá, no vea nunca o, como mucho, una vez en la vida, y ojalá no lo tenga que volver a ver".

Garrido y sus compañeros acudieron a la planta con los medios que en un incendio normal son efectivos, pero "pronto vimos que aquí no era suficiente".

Emplearon agua y nitrógeno para enfriar la zona, hasta que pudieron disponer de espuma de alta densidad y de la maquinaria necesaria para echarla "desde arriba y con gran caudal" sobre el tanque incendiado, lo que resultó definitivo para sofocar las llamas.

"Hicimos todo lo que estaba en nuestras manos para evitar que explotase un gran tanque de etanol", que hubiera podido provocar una gran deflagración y una amplia nube tóxica, ha añadido el director general de Emergencias del Gobierno de La Rioja, Salva Díez.

La alcaldesa de Calahorra, Elisa Garrido, ha reclamado "tiempo" para dejar trabajar a los investigadores para determinar las causas de la explosión.

Así lo ha dicho tras participar en una concentración y un minuto de silencio convocado por el Ayuntamiento de Calahorra en recuerdo de los dos trabajadores que han perdido la vida, a la que han acudido un centenar de personas, entre los que figuraban amigos de los fallecidos y la presidenta del Gobierno regional, Concha Andreu.