EFEBarcelona

Los choques de los últimos días entre agentes de los Mossos d'Esquadra y manifestantes en movilizaciones promovidas por los CDR han agudizado las discrepancias entre JxCat y ERC y han puesto en evidencia la diferente respuesta del presidente catalán, Quim Torra, y del conseller de Interior, Miquel Buch.

Son dos las brechas reabiertas en el seno del Govern a raíz de los enfrentamientos callejeros entre Mossos y manifestantes: por un lado está en discusión la actuación -"desproporcionada" para algunos sectores independentistas- de los agentes y, por otro, el distinto tono empleado para rechazar las acciones de violencia en la calle.

Tras los disturbios de anoche, Torra se ha reunido a primera hora de la mañana en el Palau de la Generalitat con el conseller de Interior, Miquel Buch, el vicepresidente del Govern, Pere Aragonès, la consellera de la Presidencia, Meritxell Budó, y la consellera de Justicia, Ester Capella.

Posteriormente, Torra se ha desplazado hasta Caldes de Malavella (Girona) para unirse a una de las marchas independentistas iniciadas esta mañana con el apoyo de la ANC y Òmnium Cultural, una decisión que, según las diversas fuentes consultadas por Efe, ha causado perplejidad no solo en ERC sino también en sectores de JxCat en el Govern, al constatar que el president se ausentaba del Palau de la Generalitat por unas horas en plena crisis, y con Buch en una situación cada vez más delicada por los disturbios en la calle.

Desde Sils (Girona), Torra ha realizado unas declaraciones en las que ha obviado los altercados de anoche y ha afirmado que su Govern está "al lado de la gente", si bien minutos después ha atendido de nuevo a los medios para incluir una breve referencia a los incidentes: "La violencia no nos representa ni nos representará nunca, al movimiento independentista catalán".

Torra ha evitado así hacer públicamente una defensa explícita de los Mossos, algo que sí ha hecho en rueda de prensa Buch, que ha pedido al independentismo que aísle a los "grupos minoritarios violentos" para no repetir disturbios como los de anoche y para no poner en riesgo las competencias catalanas en materia policial.

Las diferencias de criterio entre Torra y Buch, que se han ido agrandando progresivamente por el complicado papel de los Mossos, se han puesto hoy más en evidencia que nunca con el distinto énfasis que uno y otro han puesto en los altercados callejeros de los CDR.

Pero la crisis desatada con la sentencia del procés también ha profundizado las discrepancias entre los dos socios del Govern.

Fuentes de ERC destacaban el contraste entre el "silencio" de Torra sobre los CDR y la posición expresada por Pere Aragonès en Twitter: "No les regalemos aquello que buscan. No les regalemos un 155 encubierto. Hemos de defender a nuestros ciudadanos y a nuestras instituciones. Alejémonos de todas las actitudes violentas y depuremos las acciones no justificadas", escribió el vicepresidente.

Hoy, ERC ha emitido un comunicado en defensa del derecho a la movilización de la ciudadanía para protestar por la sentencia del procés y ha presionado a Buch al exigir "responsabilidades" por las cargas policiales que considera "injustificadas".

Los republicanos están "molestos" por las explicaciones dadas por Buch en rueda de prensa, ya que creen que son insuficientes, según han indicado a Efe fuentes de Esquerra.

Incluso el candidato de JxCat al Senado para el 10N Roger Español, que perdió un ojo por el impacto de una bala de goma durante las cargas policiales del 1-O, ha denunciado que la única "violencia" la está ejerciendo la policía en las calles de Cataluña, mientras que las acciones de los manifestantes son solo "autodefensa".

Mientras tanto, la dirección del PDeCAT ha dado instrucciones a los órganos internos del partido para que eviten criticar o pedir públicamente la dimisión del conseller de Interior por las cargas.