EFEAuschwitz (Polonia)

Los reyes de España rindieron este lunes homenaje a las víctimas del Holocausto y, tras recorrer el campo de concentración y exterminio nazi de Auschwitz, se confesaron conmovidos y apelaron a que nunca más la Humanidad vuelva a caer en este horror.

Fue la primera ocasión en la que Felipe VI y doña Letizia visitaron este campo que la Alemania nazi construyó en territorio polaco y en el que hay estudios que elevan hasta cuatro millones el número de personas que allí murieron.

Los reyes se desplazaron hasta este lugar para representar a España en el acto conmemorativo de los 75 años de su liberación por parte del Ejército soviético, un evento en el que participaron varias decenas de jefes de Estado y de Gobierno y en el que se quiso ceder el protagonismo a los testimonios de los supervivientes.

Algunos de ellos narraron el horror vivido ante la atenta mirada de los monarcas españoles, sentados en la primera fila de los asistentes y con la reina Máxima de Holanda a la izquierda de Felipe VI y el presidente de Irlanda, Michael D.Higgins, a la derecha de la reina Letizia.

Junto a los reyes de España, Holanda y Bélgica estuvieron presentes otros jefes de Estado como los presidentes de Alemania Israel y Polonia, y todos acudieron vestidos de oscuro.

Pero de forma previa a ese acto, celebrado bajo una gran carpa situada ante la "Puerta de la Muerte" del campo de Auschwitz II-Birkenau, don Felipe y doña Letizia quisieron rendir un homenaje particular en nombre de España a las víctimas del Holocausto y a las que perdieron la vida en las diversas áreas de este centro de exterminio.

Lo hicieron recorriendo junto a la ministra de Asuntos Exteriores española, Arancha González Laya, los barracones de Auschwitz I, donde se ubicaron las primeras construcciones del campo, y conociendo algunos pormenores de la barbarie que la Alemania nazi cometió allí entre 1940 y 1945.

Accedieron a pie al campo atravesando la puerta en la que permanece forjada en hierro la inscripción en alemán "Arbeit macht frei" (el trabajo os hace libres) y por la que tenían que entrar los deportados.

El barracón 7 fue uno de los visitados por los reyes, quienes se detuvieron ante la foto de uno de los españoles que perdieron la vida en este campo, el valenciano Joaquín Corteillo, antes de dirigirse al patio entre los pabellones 9 y 10 y donde está situado el conocido como Muro de la Muerte.

Miles de personas fueron fusiladas en ese lugar antes de que los nazis construyeran las cámaras de gas y, en homenaje a las víctimas, los reyes depositaron a sus pies una corona de rosas rojas y amarillas con una banda con los colores de la enseña nacional y tuvieron unos momentos de recogimiento.

En un pabellón adyacente firmaron en el libro de honor del campo, donde Felipe VI escribió unas frases en inglés.

"Las palabras son poderosas en la medida en que las acciones siguen. Actuemos para defender la memoria con la verdad, la solidaridad con la educación y el compromiso con la firmeza. Que la humanidad no vuelva a caer en semejante horror. 75 años después, profundamente conmovidos y honrados de representar a España en Auschwitz-Birkenau", escribió.

Los reyes saludaron a representantes de la Asociación Amical de Mauthausen, organización que agrupa a los exdeportados republicanos españoles de todos los campos de concentración nazis, así como de la Red del Memorial, quienes les acompañaron en su recorrido.

Según sus datos, el número de españoles documentados actualmente que murieron en los campos de exterminio nazi se eleva a 5.219 y el 90 por ciento falleció en el de Mauthausen, situado en Austria.

Al término de su visita a solas, Felipe VI y doña Letizia participaron en el acto central ante la fachada de Auschwitz-Birkenau.

También lo hicieron en el homenaje posterior que puso fin al evento y que tuvo lugar en la zona del monumento a las víctimas, a la que se desplazaron junto al resto de autoridades recorriendo a pie y en paralelo las vías por las que llegaban los trenes cargados de prisioneros, una distancia de casi un kilómetro.

Los representantes de los países anduvieron los últimos metros con una vela cada uno de ellos para depositarlas en las diversas placas de homenaje.

Los reyes dejaron sus velas ante la que tiene grabadas unas frases en ladino (el español de los judíos expulsados de España por los Reyes Católicos) que recuerdan el exterminio nazi en ese lugar, principalmente de judíos.

José Miguel Blanco