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El funeral por las víctimas del coronavirus organizado por la Conferencia Episcopal ha reunido en la catedral de Santa María la Real de la Almudena de Madrid a los reyes, sus hijas, representantes de todas las instituciones, líderes políticos y familiares de quienes han perdido la vida a causa de la pandemia.

Una representación al más alto nivel en la mayoría de los casos pese a que el funeral no tenía carácter de Estado, ya que el acto civil que tendrá esta condición en recuerdo de las casi 30.000 víctimas y en homenaje de quienes han luchado en primera línea contra la COVID-19, se celebrará el próximo 16 de julio en el Patio de la Armería del Palacio Real.

La Conferencia Episcopal impulsó la misa en la Almudena coincidiendo con la reunión que a partir de este lunes mantiene su Comisión Permanente, y la ceremonia ha sido presidida por el cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid, y concelebrada por un total de 35 obispos.

Felipe VI, doña Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía (todos ellos vestidos de luto) han sido recibidos en la explanada de la catedral por las autoridades civiles asistentes y, ya en la puerta del templo, por Osoro y el cardenal Juan José Omella, presidente de la Conferencia Episcopal.

Esta ha sido la primera ocasión en que la heredera de la Corona y su hermana asisten a un funeral de carácter institucional.

Los miembros de la Familia Real han entrado a la catedral por su nave central mientras sonaba el himno nacional y se han situado en cuatro sitiales en la primera línea del lado del Evangelio. Previamente, el rey y sus hijas se han santiguado ante el altar.

En el lado de la epístola, también en primera línea, han seguido la ceremonia los representantes de los poderes del Estado y, tras ellos, el resto de autoridades civiles.

La vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, ha asistido en representación de Pedro Sánchez.

El jefe del Ejecutivo ha realizado este lunes un viaje oficial a Lisboa, y en la conferencia de prensa que ha ofrecido, al ser preguntado por qué no acudía al funeral, se ha limitado a subrayar que el Gobierno estaría representado por Calvo.

Sí han asistido la presidenta del Congreso, Meritxell Batet; la del Senado, Pilar Llop; el presidente del Tribunal Constitucional, Juan José González Rivas; y el del Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes.

A ellos se han sumado, entre otras autoridades, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida; y el jefe del Estado Mayor de la Defensa, Miguel Ángel Villarroya.

En representación de los partidos, entre otros dirigentes, diputados y senadores, han estado el líder del PP, Pablo Casado, y los portavoces de Ciudadanos y Vox en el Congreso, Edmundo Bal e Iván Espinosa de los Monteros, respectivamente.

En una de las naves del templo y bajo la imagen de Santa María la Real de la Almudena se han situado unos 70 familiares de fallecidos (a los que han saludado de lejos los reyes al acceder al templo), y en otra los representantes de diversas iglesias y confesiones religiosas.

Junto a ellos ha estado también una representación de los agentes sociales y eclesiales que han desarrollado una labor especial en este tiempo, como personal sanitario, voluntarios de Cáritas, miembros de las Fuerzas Armadas y de los cuerpos de Seguridad del Estado, y bomberos.

Los miembros de la Familia Real y el resto de asistentes al funeral han portado mascarillas de protección, y el aforo de la catedral, de unas 900 personas, se ha reducido a menos de 400 como medida de precaución.

En su homilía, el cardenal Osoro ha destacado los ejemplos de solidaridad de muchas personas, creyentes y no creyentes, que se han puesto de manifiesto en la sociedad estos meses de lucha contra la pandemia frente "al sectarismo, la crispación y el enfrentamiento".

Al inicio del funeral, el cardenal Juan José Omella ha destacado también la "gran reserva de humanidad, caridad y acción solidaria" demostrada por la sociedad y ha confiado en que la experiencia propicie una transformación interior que facilite un mundo más humano, más justo y más fraterno.

Al final de la celebración, el obispo de Ávila, José María Gil, ingresado durante más de un mes a causa del coronavirus, ha leído ante la imagen de Nuestra Señora de la Almudena la oración compuesta por el papa Francisco para este tiempo de pandemia.

Los reyes y sus hijas han abandonado después el templo acompañados por las autoridades eclesiásticas y civiles y, a la salida, se han escuchado algunas voces críticas con la gestión del Gobierno durante la pandemia.