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Los primeros presupuestos del Gobierno de coalición van a salir adelante con unas alianzas fraguadas durante meses y tras un proceso que ha alternado las negociaciones discretas con golpes de efecto mediáticos y que ha acabado fortaleciendo al bloque de la investidura.

Ha sido también una batalla por ganar el relato -de unos y otros intentando explicar por qué negociaban o no, y cuándo lo hacían- que ha concluido, además, con la salida definitiva de Ciudadanos de la ecuación.

Las cuentas tienen ahora que pasar por el Senado y queda aún un mes para que queden aprobadas definitivamente, pero Pedro Sánchez y su Ejecutivo pueden respirar ya tranquilos por el éxito de unas negociaciones en las que el PSOE ha llevado la voz cantante aunque también ha sido clave el papel de Podemos.

No han faltado los encontronazos entre los dos partidos de la coalición, y ambos se adjudican el logro de sacar adelante los presupuestos con los que afrontar la tremenda crisis que ha traído la pandemia.

DE LA DISCRECIÓN...

En toda negociación siempre hay momentos para la discreción y momentos para la publicidad.

Y en esta ocasión la discreción y el diálogo constante y fluido durante semanas ha permitido sobre todo tejer los pactos con el PNV y ERC. Y de ello se han encargado sobre todo el PSOE y los miembros socialistas del Gobierno.

En el caso de Esquerra ha habido una delegación en la que no solo estaba representado el grupo parlamentario, también el partido y el Govern, según fuentes de la negociación. Por parte del PNV ha sido el grupo, con Aitor Esteban al frente, el que se ha encargado de la negociación con el Ejecutivo.

No han faltado los momentos duros, como cuando en la presentación del proyecto de ley la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, anunciaba una subida a la fiscalidad del diésel. Aquello de repente minó la confianza del PNV, que ya había advertido a la ministra, en conversaciones previas, su rechazo a la medida.

Pero el "socio preferente", como así lo llama siempre el Gobierno, continuó con las negociaciones discretas y acabó gestando un acuerdo con el que ha logrado reivindicaciones históricas como la de enajenar los cuarteles de Loyola para que el consistorio de San Sebastián pueda construir allí viviendas.

En cuanto a la negociación con Esquerra ha sido también discreta, pero este partido, al mismo tiempo, ha puesto mucho de su parte en la presión de los vetos cruzados al insistir en todo momento, sobre todo por boca de su portavoz, Gabriel Rufián, que era imposible pactar con ellos y con Ciudadanos al mismo tiempo.

Una presión que en cualquier caso venía ya de una parte del Gobierno, la formada por Podemos.

Y también hubo trabajo previo con Ciudadanos. En el partido naranja aseguran que negociaron desde antes de que se presentara el proyecto, de forma "seria y discreta", y lo siguieron haciendo hasta que el partido naranja decidió salir.

... A LAS FOTOS

Y frente al diálogo silencioso, el ruido y algunas fotos. Encuentros públicos, declaraciones de impacto o anuncios inesperados que han servido a distintos objetivos en las estrategias negociadoras.

Un ejemplo. A principios de noviembre, ERC y el PSOE estaban ya en conversaciones aunque no se habían dejado ver, así que acordaron tener una reunión pública para visibilizar su diálogo.

Era la única que se iba a celebrar ese 5 de noviembre, pero el Gobierno decidió buscar una imagen más plural y la noche antes se apresuró a convocar a los portavoces de otros partidos dispuestos a negociar entre los que además de ERC estaba también EH Bildu, como estaba, igualmente, Ciudadanos.

Sólo el PNV dio plantón -dijo que no acudía a una reunión sólo por la foto- a aquella ronda en la que estuvieron, por parte del Gobierno tanto PSOE como Podemos, representados en la ministra responsable del presupuesto, María Jesús Montero, y el secretario de Estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez.

Antes de aquello, hubo otro momento significativo mediáticamente. El 16 de septiembre, mientras la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, mantenía una ronda de contactos con partidos para tantearlos de cara a los presupuestos, el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, mantenía sendos encuentros con ERC y EH Bildu para dejar claras sus preferencias.

LOS GOLPES DE EFECTO

Pero ha habido además golpes de efecto que han ayudado -junto con la negociación pura y dura- a terminar de inclinar la balanza del lado del bloque de la investidura.

Uno de ellos fue sin duda el anuncio de Arnaldo Otegi de que EH Bildu apoyaría los presupuestos cuando ni siquiera había acuerdo concretado y las enmiendas no se habían empezado a debatir ni negociar.

EH Bildu se colocaba así en lugar destacado en el tablero de juego y lo hacía antes incluso de que el PNV anunciase su pacto.

Casi al mismo tiempo Iglesias agradecía pública y notoriamente el apoyo de la formación abertzale, subrayando su "responsabilidad y compromiso" con las políticas de izquierdas, en otro claro mensaje a Ciudadanos para que renunciase a estar en la suma.

Clave ha sido también la enmienda para paralizar los desahucios que firmaron Podemos, EH Bildu y ERC, entre otras cosas para presionar al PSOE -que ha acabado accediendo a la medida, aunque fuera del texto presupuestario y durante menos tiempo- y que provocó nuevas tensiones internas en el Gobierno de coalición.

Y el broche lo puso Gabriel Rufián anunciando, con el acuerdo de Esquerra, la medida que mayor rechazo ha provocado por la derecha: la promesa de la armonización fiscal para impuestos como patrimonio y sociedades para acabar con el "dumping" de Madrid, que tiene bonificados estos tributos.

LOS NEGOCIADORES

Aunque Podemos insista en subrayar su influencia sobre los acuerdos con ERC y Bildu, ambos partidos han destacado siempre su diálogo directo con el Gobierno y los socialistas, que son los que han dirigido las negociaciones en el Congreso en las últimas semanas.

Fuentes de la formación abertzale, por ejemplo, recalcaban que se ha hablado con diferentes interlocutores y ha habido también contacto "fluido y constante" con el Ministerio de Hacienda.

Un detalle en el que coinciden todos los partidos consultados por Efe, no sólo los determinantes con su voto sino también otros como Más País o Compromís, que aseguran haber tenido y seguir teniendo interlocución en todo momento con la ministra Montero y su departamento.

Subrayan además, la mayoría de las formaciones, que el papel de negociador principal lo han tenido los socialistas.

Montero ha liderado estas negociaciones junto a la portavoz socialista, Adriana Lastra, quien también ha estado en contacto permanente con todos los partidos dispuestos a pactar.

Junto a ellas han trabajado el secretario general del grupo, Rafael Simancas, y el secretario general de Presidencia, Félix Bolaños.

Y no ha faltado la colaboración de otros miembros del Ejecutivo cuando ha hecho falta, como fue el caso de la titular de Defensa, Margarita Robles, concretando con Aitor Esteban el acuerdo sobre el cuartel de Loyola.

EL DESENLACE

En Podemos insisten, en cualquier caso, en que han sido los compromisos en materias sociales y económicas como la medida antidesahucios como se ha acabado logrando el apoyo de EH Bildu y ERC. Y celebran sobre todo haber conseguido que Ciudadanos saliese del acuerdo presupuestario.

Ocurrió, finalmente, el pasado jueves, nada más finalizar la Comisión que debatió las enmiendas presupuestarias y cuando ya era un hecho el acuerdo con ERC y EH Bildu: Inés Arrimadas anunciaba el no definitivo de su partido a las cuentas al ver que Sánchez ha acabado optando por "coger la mano de Otegi y Junqueras".

Para Podemos, en cualquier caso, la victoria es completa no sólo porque considera que se vuelve a colocar a Cs en la derecha, en la "foto de Colón" junto al PP y Vox, sino porque se apuntala y consolida la mayoría que llevó en dos ocasiones a Pedro Sánchez a la Moncloa y que en la segunda permitió el Gobierno de coalición.

Habrá que ver si esa mayoría pervive en una legislatura que gracias a la aprobación de las cuentas será previsiblemente larga.

Patricia de Arce