EFECeuta/Melilla

Las fronteras terrestres entre España y Marruecos en Melilla y Ceuta vivirán a partir del próximo martes, día 31, el inicio de una nueva fase en la reapertura acordada entre ambos países tras 26 meses de cierre, que permitirá el acceso a las dos ciudades autónomas de los trabajadores transfronterizos.

El 17 de mayo se produjo la apertura solo para los que reunían los requisitos exigibles para trasladarse al resto del espacio Schengen -los nacionales de la UE, marroquíes con visado o permiso de residencia en la UE, así como los que tienen pasaporte en vigor- mientras que los trabajadores transfronterizos autorizados podrán hacerlo a partir de las 00:00 horas del 31 de mayo.

Los transfronterizos son marroquíes que pueden acceder a Ceuta y Melilla por su permiso de trabajo formalizado ante Extranjería pero sin posibilidad de pernoctar, por lo que deben regresar a su país antes de que finalice el día.

EMPLEADAS DE HOGAR

Según los datos facilitados a EFE por la Delegación del Gobierno, cuando se decretó el cierre del paso fronterizo del Tarajal en Ceuta un total de 2.405 trabajadores transfronterizos -de ellos 2.109 empleadas de hogar- estaban dados de alta en la Seguridad Social en la ciudad autónoma.

El cierre de la frontera hace más de dos años ha motivado que en la actualidad únicamente haya reconocidos oficialmente en Ceuta unos 300 de estos trabajadores, ya que el resto o bien salieron hacia Marruecos o no han renovado sus contratos con sus empleadores o se les ha caducado la documentación.

La mayor parte eran mujeres que estaban trabajando en las viviendas de la ciudad, y una mínima parte estaban dados de alta en sectores como la construcción, la fontanería o la albañilería.

Se tiene oficialmente constancia de que unos 800 de estos trabajadores salieron de Ceuta en los denominados "pasillos humanitarios" que se abrieron en el año 2020 para facilitar el retorno a su país de los marroquíes que no querían permanecer más tiempo en la ciudad española.

En cambio, otros muchos optaron por quedarse en Ceuta por tener un sustento económico.

VISADO

La Delegación del Gobierno en Ceuta está otorgando un visado de "validez territorial limitada" para que puedan cruzar la frontera con Marruecos los trabajadores transfronterizos, aunque no ha especificado la cifra de personas que lo han demandado.

Se trata de un procedimiento "ágil y rápido" que permite a los transfronterizos con permisos concedidos, pero sin la Tarjeta de Identidad de Extranjeros (TIE), acceder a Ceuta.

El mismo pueden conseguirlo los trabajadores que tienen concedida la autorización de trabajo transfronterizo en vigor y los que tienen la autorización anterior pero pendiente de alta en la Seguridad Social.

En Melilla, antes de que se produjera el cierre de la frontera en marzo de 2020 había 1.847 trabajadores transfronterizos legalmente establecidos.

En este colectivo, conformado mayoritariamente por empleadas de hogar y personal del sector servicios, apenas quedan actualmente 80 personas con su permiso de trabajo vigente, muchos de los cuales se quedaron en Melilla y han mantenido sus empleos.

También se han dado casos de empleadores que han seguido renovando los permisos de sus trabajadores y no los han dado de baja del sistema en estos más de dos años y dos meses transcurridos desde el cierre de la frontera.

La mayoría de los trabajadores transfronterizos que no se encuentran en esa situación, más de 1.700 que tenían su documentación en vigor antes del cierre fronterizo y han visto interrumpido su permiso de trabajo en este tiempo, podrán tramitarlo como una prórroga y no como autorización inicial.

Ello, no obstante, no les evitará tener que pasar por una serie de trámites, que pasan por expedir un visado especial en el Consulado de España en Nador, válido para un solo día, para poder entrar a Melilla a cumplimentar todo el papeleo y realizar la toma de huellas dactilares necesaria para obtener, de nuevo, la tarjeta de identidad de extranjeros (TIE).

Ese documento es el que les identifica en la frontera como trabajadores transfronterizos legalmente establecidos, entre los que no se encuentran los miles de porteadores que, antes del cierre de la frontera, se dedicaban a pasar mercancías de Melilla a Marruecos, entre ellos muchas mujeres de edad avanzada que cargaban con grandes y pesados bultos a sus espaldas.

El porteo, como ha reiterado en los últimos días la delegada del Gobierno, Sabrina Moh, no volverá a producirse porque son “imágenes del pasado” y ahora a lo que aspiran los sectores económicos de Melilla es a que vuelva a estar operativa la aduana comercial, cerrada unilateralmente por Marruecos en agosto de 2018, lo que la patronal considera la tercera fase de la reapertura fronteriza.

El retorno de los trabajadores transfronterizos a partir de este martes abre el interrogante de cómo afectará al desempleo en Melilla, ya que muchas empresas y familias empleadoras que tenían transfronterizos contratados tuvieron que recurrir a desempleados melillenses cuando se produjo el cierre de la frontera, dando lugar a una bajada del paro.

Este panorama que se empezará a plantear a partir de este martes ha sido uno de los que ha estado sobre la mesa en las reuniones que, en los últimos días, ha mantenido la delegada del Gobierno con la Confederación Melillense de Empresarios (CEME-CEOE) y con la asociación de empresarios Pymes-Melilla.

En estas reuniones, administración y patronal han podido abordar el impacto de la reapertura de la frontera de Beni-Enzar en la economía local y la situación de los transfronterizos, que afecta a muchas empresas melillenses, así como la reapertura de la aduana comercial, “incluida dentro de la hoja de ruta de trabajo hispano-marroquí” sin que por ahora se conozcan más detalles.

Rafael Peña y Paqui Sánchez