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La presidenta del Senado, Pilar Llop (PSOE), cree que los políticos deben volcarse más en resolver los problemas de los ciudadanos, sobre todo en una situación social tan crítica, y para lograrlo apuesta sin dudarlo por el diálogo y aborrece la polarización: "La crispación es la antipolítica", advierte.

En una entrevista con EFE, Llop defiende el trabajo de la institución que preside, tanto por su "extraordinario valor" como instrumento capaz de gestionar legislativamente las necesidades territoriales, como por su papel de control al Gobierno, si bien admite que hay aspectos de su funcionamiento que deben reformarse.

Jueza especialista en violencia de género y senadora autonómica elegida por la Asamblea de Madrid, enfatiza la necesidad de preservar "ahora más que nunca" la democracia con "instituciones fuertes", porque aunque el sistema institucional funcione "a veces quienes no funcionamos somos los políticos", reconoce.

CONTRA LOS DEBATES ESTÉRILES

En esta línea, Pilar Llop interpreta la frustrada moción de censura de Vox celebrada esta semana en el Congreso como prueba de la distancia que existe entre lo que necesitan los ciudadanos y lo que hacen los políticos.

"La gente no entiende que los políticos no estemos a lo que tenemos que estar, que es a resolver esta situación de crisis sanitaria, crisis social y económica que estamos afrontando, y que estemos debatiendo cuestiones que en realidad son estériles", se lamenta en la entrevista.

Hasta tal punto es así que, prosigue, "es como si hubiera dos realidades paralelas, como si los políticos viviésemos en un mundo diferente, ensimismados en la confrontación", de manera que prefieran el enfrentamiento en vez de buscar soluciones a los problemas de los ciudadanos.

EL MACHISMO EN EL HEMICICLO

Una confrontación que ya ha llegado al Senado con episodios de agrios enfrentamientos, el último el martes pasado en un choque con muy gruesas palabras entre una senadora del PP y la ministra de Igualdad, Irene Montero.

"Se puede usar la palabra pero no se puede abusar de las palabras", remarca la presidenta de la Cámara Alta, quien en ese pleno tuvo que pedir a la senadora del PP Adelaida Pedrosa que se atuviera a la cuestión cuando preguntó a la ministra Montero si era "una mujer sumisa a un macho alfa", en referencia al vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias.

Aunque considera que se debe preservar el derecho a la libertad de expresión de los parlamentarios, advierte de que "no se admitirán por mi parte discursos de odio ni tampoco faltas de respeto ni alusiones personales".

Y en su calidad de exdelegada del Gobierno para la Violencia de Género hace notar que el machismo "es un tema muy serio" y una cuestión que "nunca se debe minimizar"; también recuerda que precisamente las Cortes han puesto en marcha un innovador Plan de Igualdad.

Insiste Llop en que la tarea parlamentaria debe versar sobre "el interés general y rechaza de plano la controversia gratuita y forzada en los debates parlamentarios: "Para mí la crispación es la antipolítica. Es ese ácido social que erosiona las instituciones, que erosiona la convivencia y la capacidad de llegar a acuerdos".

Esta misma semana, la Mesa del Senado acordó congelar la retribución de los senadores en los presupuestos para 2021, algo que justifica para "dar ejemplo" ante la crisis económica derivada de la pandemia, la pérdida de empleos y problemas de salud que están sufriendo los ciudadanos.

El Congreso, que en principio no había previsto la congelación para los diputados, "rectificó a tiempo", explica, confirmando que en esta situación la congelación era "la única posibilidad" de respuesta.

APUESTA POR EL DIÁLOGO

Pilar Llop considera que es tiempo de "revitalizar" el "gran pacto constitucional" gracias al cual "podemos vivir en una democracia consolidada" y pide "un debate sereno, constructivo, que esté a la altura de lo que los ciudadanos quieren de nosotros, que es hablar de sus problemas".

El consenso es, por tanto, la única vía para avanzar ya que, añade, "cuando los desencuentros son muy grandes, la única vía que queda es el diálogo, pero un diálogo constructivo, un diálogo que demuestre el verdadero valor de la política".

Por eso, y sin querer aventurar mucho más sobre el alcance de la ruptura entre PP y Vox que certificó el presidente del PP, Pablo Casado, en la moción de censura, Pilar Llop dice que para ella "cualquier gesto" que pueda contribuir a lograr grandes acuerdos "es bienvenido".

LA RENOVACIÓN DEL CGPJ

Uno de estos pactos pendientes es el de la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y en este sentido, asegura que "no contempla otra posibilidad" que no sea la de un acuerdo político para ello, y ha apelado a los grupos para lograrlo "porque al final lo que estamos viendo es una erosión de la institución".

Pero también alerta contra las críticas a la propuesta de PSOE y Unidas Podemos para rebajar la mayoría necesaria para elegir a 12 de sus miembros, ahora paralizada a espera de un pacto con el PP, porque, enfatiza, es "muy injusto" que se diga que la Justicia está "muy politizada", cuando no es así.

Ella, que ha ejercido la función jurisdiccional, defiende la designación por el Parlamento de los vocales del CGPJ porque la Constitución establece que la Justicia "emana del pueblo" y rechaza que sean designados directamente por los propios jueces.

Porque el Consejo, opina, "se convertiría un órgano corporativo y únicamente miraría por los intereses de la carrera judicial".

AGILIZAR LOS DEBATES DEL SENADO

Ya mirando al funcionamiento de la Cámara que preside, afirma Llop que no renuncia a esa "gran reforma" del Senado pendiente que comportaría una modificación de la Constitución, pero reconoce que ahora no se da el "consenso" que tal cambio requeriría.

Entre tanto, propone abordar una reforma del Reglamento, en la que ya está trabajando -sin plazos pero con la idea que se consume antes de acabar la legislatura- que conceda mayor transparencia, agilidad y participación ciudadana a la vida parlamentaria.

Una de sus ideas es dejar para las comisiones algunos debates legislativos que ahora se llevan a cabo en el pleno y que se limitan a repetir la discusión de enmiendas ya tratadas en comisión, de manera se reserve para la sesión plenaria únicamente el debate global de la iniciativa.

También es partidaria de aprovechar mejor la Comisión General de Comunidades Autónomas, y hace hincapié en que la presencie en el hemiciclo de senadores designados por los parlamentos autonómicos, como es su caso, dota de una "riqueza territorial extraordinaria" a la institución.

Y ello porque pueden participar "directamente" en la confección de leyes de ámbito nacional, con capacidad incluso para vetar los proyectos del Congreso que el Senado trata como Cámara de segunda lectura.

En suma, Pilar Llop quiere que la Cámara Alta sirva para "visualizar esos intereses territoriales de una manera constructiva y para lanzar ese mensaje de que España está unida por las comunidades autónomas, no dividida por las comunidades autónomas".