EFEMollet del Vallès (Barcelona)

"¡No esperaba yo hoy ver a un ministro!", exclama un hombre que lleva una camiseta de superhéroes con mascarilla. Acaba de toparse con el socialista Salvador Illa, que sigue con su plan de "pisar barrio" para escuchar a los ciudadanos y evitar que calen mensajes "populistas".

Ambos están en la perfumería "Rouge" de Mollet del Vallès, la ciudad donde el dirigente del PSC ha empezado su "tour" de este sábado, que después se ha trasladado a Parets del Vallès y se ha circunscrito a la comarca donde reside para no vulnerar las limitaciones de movilidad decretados por el Govern por la covid.

Sin embargo, el plan de Illa es dedicar los próximos meses a recorrer todo el territorio catalán, especialmente las zonas más vulnerables, para oír de primera mano los problemas de unos ciudadanos a quienes cree que el actual gobierno independentista de Junts y ERC ha "abandonado".

De hecho, sus primeras visitas fueron a Torre Baró, en Barcelona, y Vila-Roja y Font de la Pólvora, en Girona; unos barrios donde ganó el PSC en las elecciones catalanas del pasado 14 de febrero, pero donde Vox obtuvo notables porcentajes de voto: 18,5 %, 20 % y 20,5 %, respectivamente.

"Me es muy útil pisar barrios (...) esto permite escuchar a la gente, saber qué les preocupa e intentar ayudar a resolver sus problemas. Y es quizá la mejor forma de vencer a los populismos y evitar que calen todavía más profundo en algunos sitios de Cataluña", ha explicado a Efe.

A pesar de su talante comedido, a Illa se le ve cómodo charlando con la gente y se acerca a saludar a todos los curiosos a quienes descubre haciéndole una foto en la distancia, ya sea en el mercado, en la calle o en un bar.

"¿Usted ha pasado la covid?", les pregunta a todos.

Y es que, aunque ya hace cuatro meses que dejó el Consejo de Ministros para ser el candidato del PSC a la Generalitat, su faceta de 'ministro de la pandemia' aflora en cada conversación: desde la señora de 77 años que le expresa sus ganas de recibir la vacuna hasta el carnicero que le cuenta los efectos secundarios que le dejó el virus, pasando por las muchas personas de edad avanzada que le narran cómo les vacunaron.

Más allá de las cuestiones de salud, el otro tema estrella de la jornada ha sido la economía y las ayudas al comercio.

Acompañado el alcalde de Mollet, Josep Monràs, y otros representantes socialistas de la zona, como los diputados Jordi Terrades y Arnau Ramírez, Illa ha recalado en varios negocios locales, como la histórica pastelería El Prat, los puestos del mercado y la Xurreria Lluís, cuyos churros con chocolate han servido de avituallamiento de media mañana.

"Yo no te voto, pero te saludo", le han dicho desde la mesa de al lado.

De su visita, Illa se lleva selfis, dos frascos de colonia -uno para su mujer y otro para su hija- y algunos recados para su nueva etapa parlamentaria, como el de un representante del sector de las peluquerías que le ha pedido que se asegure de que las ayudas del Estado llegan a todas partes del territorio catalán.

En un municipio donde más del 30 % de los votantes le eligió el pasado 14F, el exministro no se ha topado con ningún detractor que se parara a criticarle.

Tampoco con nadie que le hablara del procés.

Marta Vergoñós Pascual