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La decisión de Vox de romper lazos con el PP ha representado el último capítulo de una relación marcada por los encontronazos y los desaires en su pugna por el votante de derecha, aunque también por la estrategia común de deponer a Pedro Sánchez y evitar que gobierne la izquierda en cualquier territorio.

El desencadenante del malestar de Vox ha sido la abstención del PP en la votación en la Asamblea de Ceuta del pasado viernes en la que se declaró "persona non grata" al líder del partido de ultraderecha, Santiago Abascal.

El órdago de los de Abascal reabre el debate sobre la solidez del 'matrimonio de conveniencia' que el PP tiene con Vox para garantizar la gobernabilidad, como socio externo, en tres comunidades autónomas -Madrid, Andalucía y Murcia- y en alcaldías como Madrid o Zaragoza, donde los populares gobiernan con Ciudadanos.

El caso andaluz es donde Vox ha redoblado su amenaza de que no apoyará ninguna medida del presidente de la Junta, Juanma Moreno, lo que alimenta de nuevo los rumores sobre un adelanto electoral que el dirigente del PP sigue negando.

No obstante, los de Abascal rechazan presentar una moción de censura porque anteponen el que el PSOE no regrese al poder a la riña con el PP.

"No le vamos a dar el gobierno a la izquierda. Igual que contribuimos a acabar con el régimen del PSOE en Andalucía, contribuiremos a acabar con el régimen de Sánchez en toda la nación", dijo el pasado lunes el portavoz de Vox, Jorge Buxadé.

Según apuntan las últimas encuestas, el PP derrotaría al PSOE de haber elecciones generales, pero dependería de la ultraderecha para gobernar, una opción desdeñada en otros países como Alemania o Francia, pero a la que Casado no ha cerrado la puerta.

Por ello, en Génova interpretan que el distanciamiento de Vox responde más a su caída en los sondeos y es más táctico que real, porque en ningún caso impediría al PP gobernar si es para desbancar a la izquierda.

"Si se pone en dificultades a los gobiernos en libertad, tendrán que responder por ello", ha advertido el secretario general del PP, Teodoro García Egea en Antena 3.

En la formación de extrema derecha, replican al PP que lo de Ceuta es un "punto de inflexión" y que tras haber actuado con "una mano tendida y como socio leal" para el PP, a partir de ahora "tomará sus decisiones atendiendo al interés de los ciudadanos".

Un mensaje de su secretaria general en el Congreso, Macarena Olona, en San Fernando (Cádiz) durante su gira de tres días por la provincia, donde ha reclamado convocar ya a las urnas en la región.

Olona ha afirmado que el PP que debe asumir que para formar gobierno en España o en Andalucía, "será con Vox o no será".

Desde Andalucía, los populares alegan que están "acostumbrados a que cada cierto tiempo haya alguien que ponga en entredicho" la colaboración con Vox, que su portavoz autonómico, José Antonio Nieto, califica de "permanente, leal y útil".

La ruptura de relaciones es la última refriega de las varias que han protagonizado PP y Vox desde que la formación de ultraderecha irrumpió en el tablero político.

La más sonada fue el portazo que Casado dio a Abascal al oponerse a la moción de censura contra Sánchez en octubre de 2020.

"Hasta aquí hemos llegado", espetó el líder del PP, a lo que su rival en la derecha refutó: "Han dado una patada a la esperanza".

Pese al enfrentamiento, se ha mantenido la simbiosis, lo que se ha traducido en que Vox ha dado su apoyo al PP para seguir gobernando en Madrid y Murcia.

Ambos han reeditado también la foto de Colón contra los indultos a los líderes del "procés", aunque esta vez sin posar juntos como en la que hubo en febrero de 2019 con Cs.

Para restañar las heridas abiertas por lo de Ceuta, Vox exige al PP rectificar su actitud hacia ellos, además de revocar la reprobación a Abascal, solicitud que ya han registrado en la Asamblea de la ciudad autónoma, si bien el PP ha impedido que se incluya en el próximo pleno.

El presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, quien defendió la abstención que facilitó que se aprobara la censura de persona "non grata", ha asegurado no tener "ningún problema" en debatir la moción de Vox, aunque sin aclarar si habrá cambio en el sentido del voto.

"Se debe tratar en el seno del grupo", se ha limitado a decir Vivas en la SER, donde ha recordado que el PP no fue el promotor de la iniciativa y que él se opone a ese tipo de señalamientos.