EFEBarcelona

JxCat, desde diferentes flancos, ha redoblado este martes su presión sobre ERC, al dar a entender que sería inútil reanudar ya los trabajos de la mesa de diálogo sobre Cataluña, como quieren los republicanos, sin añadir una silla más, para que la ocupe un mediador que certifique los posibles acuerdos.

En las infructuosas negociaciones que mantuvo con el Gobierno de Pedro Sánchez para la votación de la última prórroga del estado de alarma, ERC reclamaba como contrapartida poner fecha a una nueva reunión de la mesa de diálogo entre la Generalitat y el Gobierno, que se puso en marcha en febrero pero quedó inmediatamente interrumpida por el estallido de la crisis del coronavirus.

A medida que avanza la desescalada, los republicanos consideran que hay que reactivar la mesa, principal compromiso que ERC logró arrancar al PSOE en el acuerdo para la investidura de Pedro Sánchez.

De hecho, ayer lunes, la portavoz de ERC, Marta Vilalta, volvió a urgir a "desconfinar el diálogo" entre el Gobierno y la Generalitat.

Sin embargo, las prisas de ERC por recuperar ese espacio de negociación se han visto contrarrestadas en las últimas horas por diferentes voces de JxCat, que han cuestionado la utilidad de esa mesa de diálogo si no se dan ciertas condiciones.

El más explícito ha sido el expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont, que ha advertido a ERC de que carece de sentido retomar los trabajos de la mesa de diálogo si no se incorpora un mediador.

En un encuentro informativo telemático organizado por el Colegio de Periodistas de Cataluña, la Asociación de Periodistas Europeos y la Oficina del Parlamento Europeo de Barcelona, Puigdemont ha puesto de relieve lo ocurrido con el acuerdo entre el PSOE, Unidas Podemos y EH Bildu sobre la derogación de la reforma laboral.

"Pedro Sánchez es capaz de firmar un papel con un acuerdo explícito sobre la reforma laboral y, horas después, desdecirse. ¿Alguien de veras cree que si llegamos algún día a un acuerdo en una supuesta mesa de diálogo este señor no hará lo mismo? Han perdido mucho del poco crédito que tenían", ha denunciado.

Según el expresident, Sánchez "siempre ha tenido una actitud de engaño" con el independentismo y, "si ha sido capaz de hacerlo con un documento firmado con Bildu, ¿alguien cree que nos tenemos que volver a sentar, sin más garantías, a una mesa de diálogo con un 'tomador de pelo' profesional?".

En las condiciones actuales, a su entender, "la figura de un relator es imprescindible" para que la negociación "llegue a buen puerto", porque esta mediación externa dificultará que el PSOE se desdiga de lo acordado por "presiones de algún barón o del Ibex".

También contundente se ha mostrado el exconseller y eurodiputado de JxCat Antoni Comín, al afirmar que a ERC le faltó "astucia" a la hora de negociar con el PSOE a principios de año, ya que facilitó la investidura de Pedro Sánchez "a cambio de nada".

ERC arrancó el compromiso de poner en marcha una mesa de diálogo que, según Comín, "ya se ha visto que políticamente aún no es nada".

Los planteamientos de Puigdemont y Comín desde Bruselas han sido ratificados por la propia portavoz del Govern, Meritxell Budó, de JxCat, que en rueda de prensa telemática se ha desmarcado de los llamamientos de ERC a poner fecha para la próxima reunión y ha puesto todo el énfasis en la reclamación de un mediador.

Después de las tensiones competenciales con el Gobierno de Pedro Sánchez por la gestión de la crisis del coronavirus, según Budó, se ha puesto de manifiesto la "necesidad" de un mediador.

"En un mesa de negociación política para resolver un conflicto político, es muy importante que los acuerdos que se tomen se hagan realidad. Necesitamos esa garantía", ha señalado.

Y esa garantía la puede proporcionar, ha dicho, la "figura del mediador", que JxCat ha venido reclamando desde el principio, con mucha más vehemencia que ERC, aunque el PSOE la rechaza.