EFEBarcelona

El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont se ha mostrado confiado en que ERC se mantendrá "leal" al presidente de la Generalitat, Quim Torra, en la respuesta a su posible inhabilitación, y que el Parlament "levantará el dedo" y no se resignará ante lo que sería un "abuso tan grave".

En una entrevista con la Agencia Efe, Puigdemont ha admitido "tensiones y desavenencias" entre JxCat, ERC y la CUP sobre cómo responder al Tribunal Supremo si confirma la condena a año y medio de inhabilitación contra Torra por desobediencia al no retirar a tiempo una pancarta en favor de los presos independentistas en periodo electoral.

Aun así, se ha mostrado esperanzado en que las fuerzas independentistas serán capaces de llegar a un acuerdo y ERC -que ha reclamado con insistencia a Torra que convoque elecciones- exhibirá "lealtad institucional ante la decisión que tome el president".

Hasta ahora, ha destacado, el conjunto del independentismo "ha respetado las estrategias de defensa de todos los represaliados" y "a nadie se le ha dicho nunca lo que debe hacer".

En el caso de una inhabilitación del president, según Puigdemont, la "denuncia de una violación flagrante de derechos fundamentales" de Torra sería "importante de cara a la estrategia de internacionalización" del conflicto catalán.

Aunque ERC insiste en pedir elecciones, "estará al lado de la respuesta que entre todos acordemos", ha asegurado Puigdemont, que acaba de publicar el segundo volumen de sus memorias, "La lluita a l'exili" (La Campana).

"Yo no tengo ninguna duda de que ERC y quien quiera sumarse a este acuerdo será leal a lo que el president Torra plantee como final de su mandato", ha afirmado Puigdemont, que vería contraproducente abrir un proceso electoral justo en este momento, a las puertas de una posible "segunda ola" de la COVID-19 en los próximos meses.

El actual Govern, ha destacado, es ya "experto en la gestión de la crisis" y está "bregado" tras la primera ola del coronavirus, por lo que "es mejor pecar de prudentes y de conservadores" y confiar en los actuales consellers, en lugar de convocar elecciones y abrir unos meses de interinidad hasta la formación de un nuevo Ejecutivo.

Puigdemont ha explicado que no participa en las conversaciones que están manteniendo las fuerzas independentistas para planificar una respuesta a la posible inhabilitación de Torra, pero sí espera ver cómo "el Parlament, ante un abuso tan grave, levanta el dedo, no se calla, no se resigna y dice que este no es el camino".

Más allá de la "actitud de firmeza" que espera del Parlament, Puigdemont ha señalado que la respuesta a una inhabilitación "no puede ser solo institucional o solo social: debe ser coral".

Si se confirma la condena será, a su juicio, "la ratificación de una barbaridad jurídica y política, la ratificación de que tenemos razón al querer marcharnos de un Estado español que no para de inhabilitar a demócratas".

Se pondrá de manifiesto, ha subrayado, que "la represión continúa estando encima de la mesa" y es un "grave obstáculo para cualquier solución política".

Además, será la "confirmación de que al Estado español le preocupa mucho más una pancarta que clama por la libertad que otras conductas realmente criminales que tienen otras instancias del Estado, como la monarquía española", ha argumentado.

Inhabilitar a un presidente "por poner una pancarta pidiendo libertad", ha razonado Puigdemont, "refuerza los argumentos del independentismo".

"El derecho que tiene Cataluña a convertirse en una república independiente es un derecho que está intacto y ha ganado razones después de tres años", ha opinado.

Por contra, Puigdemont cree que la estrategia pujolista del "peix al cove" (la vía pragmática de ir arrancando compromisos al Gobierno central a cambio de colaboración en Madrid) es hoy "un camino de fantasía" porque "no hay ni 'peix' (pez) ni 'cove' (cesto)".