EFEBarcelona

El conseller de Interior, Miquel Sàmper, ha alertado este domingo de la deriva de la violencia que se está viviendo en las calles de Cataluña y de que "ahora estaríamos hablando de un muerto" si anoche llega a explotar la furgoneta de la Guardia Urbana a la que se prendió fuego en la Rambla de Barcelona.

"Algún día nos haremos daño porque si ayer llega a explotar aquel coche de la Guardia Urbana, con un agente dentro, estaríamos hablando de un muerto", ha subrayado Sàmper en una entrevista a RAC1.

Tras una manifestación ayer en Barcelona en apoyo al rapero Pablo Hasel y en demanda de varias reivindicaciones sociales, un grupo violento atacó la comisaria de la Guardia Urbana en la Rambla de Barcelona y prendió fuego a una furgoneta aparcada en el exterior con líquido inflamable.

El fuego pudo ser sofocado con rapidez y no hubo que lamentar daños personales, pese a que en el interior del vehículo policial había un agente en ese momento. Al menos uno de los 14 detenidos ayer por los Mossos está relacionado con la quema de esta furgoneta.

Para ejemplificar la escalada de la violencia que está percibiendo, el conseller ha destacado también que la quincena de mossos de la comisaría de Vic (Barcelona) tuvieron que refugiarse ayer en el interior del edificio policial ante la presencia de unos 200 manifestantes "muy violentos", por lo que ve necesario que las comisarias de poblaciones pequeñas tengan también material antidisturbios.

Ha recordado además que hace unos días algunos manifestantes prendieron fuego a un semáforo del Eixample y que "si hubiera calado en un toldo, estaríamos hablando de un edificio quemándose".

Ante todas estas situaciones, ha destacado que se está pasando de delitos en grado de tentativa a consumados, y que las personas empiezan a ser el objeto de los ataques. "Estamos ante un nuevo paradigma que es la violencia en el núcleo de la seguridad", ha dicho.

Respecto a los altercados en la ciudad de Barcelona, ha señalado que los manifestantes que protagonizaron las principales escenas de violencia llevaban material incendiario como garrafas de gasolina y que incluso pudo haber algún cóctel molotov.

A los detenidos se les podría acusar, según ha dicho, de delitos consumados de altercados y orden público y de ataque a una autoridad, "con lo que todo se complica y las penas pueden ser más importantes".