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Menos de 48 horas después de celebrarse las elecciones, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias han sellado este martes al mediodía en el Congreso un acuerdo para conformar un gobierno de coalición cuya estructura se concretará más adelante, pero del que previsiblemente será vicepresidente el líder de Unidas Podemos.

Con un caluroso abrazo, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias han escenificado un pacto que pone fin a seis meses de desencuentros entre el PSOE y Unidas Podemos.

De consolidarse con los apoyos parlamentarios necesarios, ambas formaciones pondrán en marcha un gobierno "rotundamente progresista" y para toda la legislatura, según las palabras del presidente en funciones, Pedro Sánchez, al que Iglesias guardará "lealtad".

Ambos líderes iniciaron personalmente ayer las negociaciones y en tan solo unas horas cerraron el preacuerdo, a diferencia de lo que sucedió este verano, cuando se frustró el pacto precisamente por la dificultad de pactar una coalición.

Iglesias ha informado a sus socios del avance con los socialistas en una reunión en el Congreso celebrada a las 11:30 horas de hoy, aunque a partir de ahora los representantes de las confluencias participarán en las negociaciones.

El acuerdo lo presidirán "la cohesión, la lealtad, la solidaridad gubernamental y la voluntad de aprovechar los perfiles más idóneos" para desarrollar las responsabilidades de Gobierno, ha remarcado el candidato socialista.

Iglesias, por su parte, ha destacado que el pacto propiciará un Ejecutivo que "combine la experiencia" del Partido Socialista con la "valentía" de Unidas Podemos.

En esta ocasión no habrá vetos, según indican fuentes de ambos partidos, y las miradas se dirigen ahora a ministrables como Irene Montero -que sonaba como vicepresidenta tras el 28A-, el ecologista Juantxo López de Uralde o la diputada gallega Yolanda Díaz.

Aunque los detalles del acuerdo se harán públicos en los próximos días, se han pactado diez ejes de actuación, entre los que se encuentra "fomentar el diálogo en Cataluña buscando fórmulas de entendimiento y encuentro, siempre dentro de la Constitución".

También será prioritario consolidar el empleo, blindar las pensiones, la lucha contra el cambio climático, las políticas feministas, la justicia fiscal y la lucha contra la despoblación.

A partir de ahora el PSOE abrirá una ronda con el resto de los grupos para conseguir esa mayoría parlamentaria. También Unidas Podemos comenzará a dialogar con otros partidos con presencia en el Congreso para que cuaje la investidura, que no será antes del 3 de diciembre, porque ese día se constituyen las Cortes.

La investidura cuenta a priori con 159 votos a favor, lejos todavía de la mayoría absoluta que se requiere en primera votación.

Son los 120 votos del PSOE, los 35 de Unidas Podemos y sus confluencias, el diputado del Partido Regionalista de Cantabria y los tres de Más País y Compromís que, aunque no ha sellado el preacuerdo, se ha comprometido en todo momento a apoyar un Gobierno progresista.

Con esos apoyos, Pedro Sánchez ya podría ser investido en segunda vuelta, en la que son necesarios más votos a favor que en contra, siempre que se abstuvieran en la votación ERC, Cs, PNV, CC, EH-Bildu, BNG y Teruel Existe.

Sin embargo, ERC ha anunciado que votará no en la investidura si no hay un diálogo política con Cataluña y si no se admite que hay un problema en la relación entre el Estado y Cataluña.

Momentos después de firmarse el pacto, Ciudadanos ya ha dejado claro que tampoco apoyará una coalición que considera contraria a los intereses de la mayoría de españoles.

El PP, que hoy celebraba un comité ejecutivo nacional, ha recriminado a Sánchez que haya pactado un "gobierno radical" que podría haberse concretado sin necesidad de repetir las elecciones.

"Para este viaje no hacían falta alforjas", ha afirmado Pablo Casado, que ha constatado hoy que se ha cerrado la puerta "con estruendo" a cualquier colaboración con el PP.

Sánchez ha recordado hoy que su compromiso era lograr un gobierno progresista "sí o sí" y que no estaría justificado que persistiera el bloqueo.

Y lo cierto es que después de una campaña repleta de reproches mutuos, Iglesias ha destacado que es "el momento de trabajar codo con codo en esta tarea histórica" y Sánchez le ha agradecido su responsabilidad.

Ambos han sellado el pacto con un abrazo acogido con risas y aclamaciones y se han dirigido a saludar a los colaboradores y dirigentes de ambos partidos allí presentes.

Entre ellos estaban el jefe de Gabinete de Presidencia, Iván Redondo, y el secretario general de Presidencia, Félix Bolaños, así como los dirigentes socialistas Adriana Lastra y Rafael Simancas.

Por parte de Unidas Podemos y sus confluencias estaban Irene Montero, Yolanda Díaz, Juan López de Uralde, Alberto Garzón y Jaume Asens.