EFEVilna

La alerta real vivida hoy en la base de la OTAN de Siauliai (Lituania) durante la visita que realizaba el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, sirvió para que ratificara el compromiso de España con la misión de la OTAN en el Báltico y la trascendencia de su aportación.

Sánchez concluyó en Lituania una gira de tres días que incluyó también a Estonia y Letonia, y la agenda de su última jornada tuvo sendas reuniones concertadas con el presidente lituano, Gitanas Nauseda, y con la primera ministra, Ingrida Simonyte.

En ambos encuentros sus protagonistas evidenciaron las buenas relaciones bilaterales y las que mantienen también tanto en el seno de la UE como de la OTAN.

Con Nauseda se entrevistó en la base de la Alianza Atlántica en Siauliai, donde se encuentra un destacamento español con 130 efectivos y siete Eurofighter en la misión de policía aérea en el Báltico.

Cuando el presidente de Lituania y Sánchez estaban iniciando un acto ante las tropas, una alerta real ante la presencia de una o varias aeronaves no identificadas en el entorno del espacio aéreo báltico interrumpió el evento.

El discurso que estaba pronunciando Nauseda fue cortado por las voces de los pilotos que accedieron a la carrera al hangar en el que se celebraba el acto y anunciaron una alarma "alfa scramble" (alerta real) ante la presencia de un avión no registrado tras lo que subieron a los cazas para despegar en misión identificativa.

CAZAS RUSOS

La situación generó unos momentos de confusión debido a que estaba previsto un simulacro de alarma durante la visita de Sánchez, pero tanto el destacamento español como fuentes del Gobierno ratificaron que se trataba de una alerta real.

Sánchez y el presidente de Lituania observaron todos los movimientos previos al despegue de dos aviones españoles para proceder a la identificación correspondiente.

Fuentes de la OTAN informaron posteriormente de que el incidente fue provocado por dos cazas rusos que volaban sin advertir de su presencia en el mar Báltico.

Al retomar el acto, Sánchez consideró que lo ocurrido es una prueba de la importancia de la misión que desempeñan en el Báltico los militares españoles.

En rueda de prensa posterior junto a la primera ministra lituana, insistió en la relevancia de esa misión aunque no quiso opinar si la maniobra durante la visita a la base de la OTAN podía interpretarse como una provocación de Rusia.

Tanto el presidente de Lituania como la primera ministra agradecieron a España su colaboración para garantizar la seguridad de su país.

LA MIGRACIÓN COMO PRIORIDAD DE LA UE

Ambos coincidieron también en la importancia de que la Unión Europea afronte con determinación el problema de los movimientos migratorios, que suponen un grave problema para los dos países.

Lo dijo Nauseda ante Sánchez, quien agradeció que Lituania coloque también este asunto como una prioridad.

El presidente del Gobierno recordó los movimientos migratorios hacia Lituania procedentes de Bielorrusia y los que sufre España con origen en África y consideró que se trata de uno de los principales debates que la UE ha de afrontar en los próximos años.

Un debate en el que instó a "equilibrar la responsabilidad y la solidaridad".

La gira de Sánchez por Estonia, Letonia y Lituania se enmarcó en el centenario del establecimiento de relaciones diplomáticas de España con esos países, y en ese contexto Nauseda expresó su deseo de que el rey Felipe VI visite su país.

El jefe del Gobierno aprovechó su visita a Vilna para reunirse con la líder opositora de Bielorrusia Svetlana Tijanóvskaya.

Sánchez le trasladó el pleno apoyo de España ante el régimen del presidente bielorruso, Alexandr Lukasenko, y su compromiso con la democracia y la libertad en Bielorrusia.

Además, secundó las palabras que sobre este país había pronunciado poco antes en la rueda de prensa la primera ministra lituana.

Simonyte advirtió de que Bielorrusia no respeta los derechos humanos, que las últimas elecciones fueron "una farsa" y "nadie ya tiene ilusiones ni se engaña" sobre lo que puede esperarse de Lukasenko.

El cierre de la gira báltica de Sánchez incluyó igualmente un encuentro con el presidente de la Federación Lituana de Baloncesto, Arvydas Sabonis, exjugador, entre otros equipos, del Real Madrid.

Sabonis regaló un balón firmado y dedicado al presidente del Gobierno, muy aficionado al baloncesto.

José Miguel Blanco