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Pedro Sánchez ha contestado a la negativa inicial de ERC a apoyar su investidura avisando de que el PSOE y Podemos son los únicos partidos de ámbito nacional que defienden el diálogo "dentro de la Constitución" para resolver la "crisis política" -ya no habla de "crisis de convivencia"- en Cataluña.

En la ronda de contactos este jueves con fuerzas políticas, encabezada por la vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, para sacar adelante la investidura de Sánchez, se ha buscado el si de ERC y del partido Teruel Existe.

En este contexto, el secretario general de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, ha enviado una carta a la militancia en la que reconoce que en la coalición de gobierno que han firmado se encontrarán "muchos límites y contradicciones" y les tocará "ceder en muchas cosas", ya que los avances que "más merecen la pena no se consiguen a la primera".

En cuanto a la reunión de Lastra con el portavoz de ERC en la Cámara Baja, Gabriel Rufián, ha terminado con un nuevo no de los soberanistas, que no detectan "indicio alguno" de que el PSOE "vaya a abandonar la vía represiva".

ERC ha insistido en su defensa de una "resolución política del conflicto" a través de una "mesa de negociación" y aboga por nuevas reuniones con los socialistas para ir avanzando en sus demandas.

Para Pere Aragonès, vicepresidente del Govern y coordinador nacional de ERC, el "pacto del Palacio de Pedralbes" de hace un año con el Gobierno de Pedro Sánchez podría ser un "punto de partida" y un "buen esquema" para próximas reuniones.

Ha replicado Pedro Sánchez, que aunque no aclara si está dispuesto a una mesa de partidos fuera del Parlament para una negociación política sobre Cataluña, sí se ha preguntado "qué alternativa" proponen quienes niegan su apoyo a un Gobierno formado por los dos únicos grandes partidos favorables al diálogo.

"El Gobierno siempre estará a favor de encontrar una solución política a la crisis territorial que desgraciadamente vivimos hace varios años en Cataluña", ha afirmado.

Por su parte, Teruel Existe ha vinculado el sí a la investidura de Sánchez, y por lo tanto su único escaño, a que el Gobierno asuma un pacto de Estado por el reequilibrio territorial, que ese pacto tenga financiación permanente y haya voluntad de desbloquear las infraestructuras pendientes.

En una rueda de prensa en el Palacio de la Moncloa, la primera tras las elecciones, el presidente del Gobierno en funciones ha apelado a la "responsabilidad" y a la "generosidad" de las demás fuerzas políticas para que no bloqueen el preacuerdo con Unidas Podemos y el nuevo Ejecutivo pueda echar a andar en diciembre.

Un acuerdo "ilusionante", ha insistido Sánchez, que ha subrayado que el pacto cumple las "garantías" que reclamaba cada una de estas dos formaciones: en el caso de Podemos, estar en el Gobierno y en el del PSOE, que en el Gabinete haya "cohesión, solidaridad en las responsabilidades y lealtad".

Lo que no ha confirmado Sánchez a preguntas de los periodistas es si entre sus compromisos se mantendrá el que hizo en campaña de impulsar una reforma del Código Penal que prohíba explícitamente los referémdums ilegales.

En esta comparecencia, Sánchez no ha hablado como hace siempre de la "crisis de convivencia" en Cataluña y ahora la ha definido como una "crisis política" o una "crisis territorial".

Desde su partido, dos voces distintas se han pronunciado sobre esas conversaciones del PSOE con ERC.

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha apoyado el preacuerdo entre PSOE y Unidas Podemos, aunque ha abogado por no depender de los independentistas, aunque eso no signifique "que no se deba hablar".

"Gobernar tiene que significar que todos podamos mantener el Gobierno y nuestra propia coherencia, porque no es lo mismo gobernar de pie que de rodillas", ha advertido.

No obstante, Page se ha mostrado convencido de que, frente al "sudoku" de escaños del Parlamento, "cabe un entendimiento en distintas bandas y no de bloque".

Bastante más duro se ha expresado el expresidente de Extremadura Juan Carlos Rodríguez Ibarra, que ha reiterado su decisión de abandonar el PSOE si el partido opta por formar gobierno con Podemos y las fuerzas independentistas.

Un "Gobierno Frankenstein", en opinión del portavoz del PP en el Senado, Javier Maroto, que prefiere no especular sobre la posibilidad de que su partido facilitara un Ejecutivo monocolor del PSOE en caso de que Sánchez rectificara o fracasara en su intento de gobernar con Unidas Podemos.

"Esa opción no está sobre la mesa", ha recalcado Maroto en una entrevista en RNE, en la cual ha insistido en que Sánchez "tiene alergia a un gobierno moderado" a pesar de la "campaña de travestismo" que ha llevado a cabo antes de las elecciones.

Quien continúa apostando por un gran pacto entre el PSOE y el PP es el presidente de la Xunta y líder del PP gallego.

Alberto Núñez Feijóo cree necesario que PSOE y PP hablen para "parar" el preacuerdo con Podemos y para detener "de una vez por todas" cualquier conversación que lleve a una investidura con ERC, Bildu y JxCat. A su juicio, sería una coalición "atípica, extraña y letal para la España constitucional".

Precisamente, uno de los aludidos, EH-Bildu, ha avanzado que el PSOE no les ha llamado para incluirles en la ronda de contactos para la investidura.

Desde la CUP, otro partido presente en el Congreso, se ha criticado la "sumisión" de Unidas Podemos al PSOE por firmar un "acuerdo vergonzante" que, a su juicio no cumple "los mínimos imprescindibles" como "la amnistía, la autodeterminación y los derechos sociales".