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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, prevé viajar el próximo viernes, 3 de junio, a Moldavia para solidarizarse con el país por sus esfuerzos en la acogida de refugiados ucranianos y para apoyar su integridad territorial frente a Rusia.

Sánchez tenía previsto haber viajado el pasado 28 de abril a Moldavia y Polonia pero pospuso el desplazamiento para poder asistir en el pleno del Congreso a la votación del decreto con las medidas para hacer frente a las consecuencias económicas y sociales de la guerra en Ucrania.

Finalmente, fuentes del Gobierno han informado a Efe de que prevé retomar la próxima semana la parte del viaje correspondiente a Moldavia, en cuya capital, Chisinau, y a la espera de concretar la agenda oficial, se espera que se reúna con las principales autoridades del país en la que será la primera visita de un presidente del Gobierno español y cuando se cumplen 30 años del establecimiento de relaciones diplomáticas.

Su primera ministra, Natalia Gavrilita, participó esta semana en el Foro Económico Mundial de Davos al que asistió también el jefe del Ejecutivo.

Sánchez estuvo en Kiev el pasado 21 de abril para trasladar en persona al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, el apoyo de España ante la invasión rusa, y quiere expresar asimismo esa solidaridad con países como Moldavia que se han visto especialmente afectados por la llegada masiva de refugiados ucranianos.

En el viaje que suspendió estaba programada una visita al centro de acogida abierto en Chisinau además de protagonizar sendas reuniones con Gavrilita y con la presidenta del país, Maia Sandu.

España ha ido aprobando ayuda humanitaria ante la situación en Ucrania y una parte de ella se ha dirigido a Moldavia para colaborar en la gestión de la llegada de refugiados.

En la actualidad hay unos 80.000 refugiados ucranianos del total de casi 425.000 que llegaron al país tras la invasión rusa, y España ha participado en el reparto de las personas que habían llegado a Moldavia.

Desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania ha habido una preocupación internacional por la hipótesis de que el conflicto se extendiera a Moldavia, y países como Reino Unido han planteado la posibilidad de equipar al país con armamento del estándar de la OTAN.

Una posibilidad ante la que Rusia reaccionó recordando a Chisinau su estatus neutral según su propia Constitución.

Cuando iba a viajar Sánchez en abril, Moldavia vivía también un momento de especial tensión ya que se habían perpetrado una serie de ataques terroristas en la autoproclamada república moldava de Transnistria, de mayoría rusohablante y fronteriza con Ucrania.

Transnistria, territorio de apenas medio millón de habitantes y en su mayoría eslavos, rompió los lazos con Moldavia tras un conflicto armado (1992-1993) en el que contó con ayuda rusa.

Desde el final de aquella contienda, que costó la vida a centenares de personas, Moldavia aboga por la integración de los dos territorios divididos por el río Dniéster, a lo que siempre se han negado los separatistas.

En virtud del Acuerdo para la Solución Pacífica del conflicto de Transnistria firmado en julio de 1992, Rusia emplazó 2.400 efectivos (que se han ido reduciendo progresivamente) para garantizar la paz en la zona y proteger un arsenal de la extinta Unión Soviética en el que se estima que actualmente quedan unas 20.000 toneladas de armas y munición.

Moldavia pide la retirada de las tropas rusas y del arsenal, pero Moscú se niega, asegura que la presencia de sus efectivos es legítima y solo cuando haya un acuerdo político entre Chisinau y Tiráspol se podrá hablar acerca del término de la misión de paz.

La posición que reiterará Sánchez en su viaje, según fuentes del Gobierno, es de pleno apoyo a la integridad territorial y soberanía de Moldavia en el marco de sus fronteras internacionalmente reconocidas, incluida Transnistria.

También respaldará sus esfuerzos para adherirse a la UE después de que el país presentara en marzo, pocos días después del inicio de la invasión de Ucrania, su solicitud formal para ello.

Bruselas espera concluir el informe sobre la situación de Moldavia para convertirse en país candidato antes del Consejo Europeo del 23 y 24 de junio.

La visita de Sánchez, según el Gobierno, servirá igualmente para reforzar las relaciones con Moldavia, país en el que España no tiene embajada y los asuntos diplomáticos se gestionan desde la legación de Bucarest.

Pero el Gobierno está estudiando la posibilidad de abrir lo que se denomina una antena diplomática, una persona adscrita a la embajada encargada de la relación y que se dedica a gestionar los asuntos corrientes.