EFEVitoria

El lehendakari, Iñigo Urkullu, ha abogado por un modelo de autogobierno basado en un nuevo pacto con el Estado mediante el cual se garantice el respeto a lo acordado, como a su juicio se daba en Euskadi antes de la abolición de los fueros en 1839.

Urkullu ha desgranado este jueves en el pleno de Política General sus prioridades para el nuevo curso parlamentario, centradas en la recuperación económica tras la pandemia, pero también en alcanzar un nuevo pacto bilateral con el Estado en materia de autogobierno.

Tras año y medio sin debatir sobre la reforma del Estatuto de Gernika debido a la crisis del coronavirus -el "eclipse covid" como lo ha definido-, el lehendakari ha defendido ese nuevo pacto, un "Concierto Político" con el Estado similar al que existe en materia económica, que dé seguridad jurídica al autogobierno y contribuya a resolver el "problema vasco".

A diferencia del momento convulso que vive la política catalana, Urkullu ha hablado de preservar la bilateralidad pero dentro del orden constitucional, de modernizar la relación "singular y bilateral" con el Estado para avanzar en el relanzamiento de la "nación vasca", aunque no ha mencionado el derecho a decidir ni la autodeterminación.

Ese nuevo pacto estaría basado en los derechos históricos que reconoce la Constitución, para lograr un modelo de "soberanía compartida" dentro de un "Estado complejo" en el que tiene que haber "una gobernanza multilateral" en la que se respete lo pactado. "Esto es lo anterior a la abolición de los fueros". Es "retornar a la soberanía anterior a 1839", ha aclarado.

Ha explicado que las dos experiencias estatutarias que ha habido en Euskadi, la de 1936 y la de Gernika, están precisamente "construidas a partir de estos principios".

Las palabras de Urkullu en este primer pleno sin restricciones de aforo han sido contestadas por la oposición, que además de acusarle de falta de autocrítica y de apego a la realidad no ha compartido su propuesta de autogobierno, tampoco su socio en el Ejecutivo.

Los socialistas han dejado claro que la reforma del Estatuto "no abrirá el camino a la independencia" y que los retos que tiene Euskadi como sociedad son "imposibles" de abordar desde la fragmentación territorial.

Estas críticas han sido respondidas por el portavoz del PNV Joseba Egibar, quien ha reprochado al PSE que pretenda que "la mayoría se someta a la minoría".

A esa mayoría ha aludido precisamente Maddalen Iriarte, la portavoz de EH Bildu, principal partido de la oposición, quien ha subrayado que el 70 % de la población vasca está a favor del derecho a decidir y ha afeado la llamada de Urkullu a retornar a la situación del siglo XIX.

Elkarrekin Podemos-IU ha expresado su voluntad de llegar a acuerdos con el Gobierno de Urkullu, pero su portavoz Miren Gorrotxategi ha mostrado su sorpresa por que en autogobierno Urkullu se haya retrotraído a 1839. "Pensábamos que estábamos hablando de buscar soluciones del siglo XXI" y lo que ha planteado "no parece muy moderno", ha ironizado.

El PP también ha tendido la mano al lehendakari para vencer a la pandemia y relanzar la economía pero le ha pedido que "descarte tentaciones de ruptura, que solo pueden conducir a la ruina". "Parece que tienen la tentación de jugar con una mayoría PNV-PSE para el día a día y con una mayoría PNV-Bildu para el día de mañana, para impulsar ese famoso nuevo estatus", ha dicho su portavoz Carlos Iturgaiz.

La única parlamentaria de Vox, Amaia Martínez, ha advertido por su parte de que su partido "frenará la sed insaciable de autogobierno" por la que "rivalizan PNV y EH Bildu".