EFEBarcelona

El juez sospecha que el exconseller de ERC Xavier Vendrell usó su influencia política para contactar con miembros del Govern con el fin de beneficiar sus distintos negocios, vinculados al tratamiento de residuos municipales, los laboratorios de biomecánica y hasta la fabricación de tests de Covid.

Así lo mantiene el titular del juzgado de instrucción número 1 de Barcelona, Joaquín Aguirre, en el auto en el que acuerda la entrada y registro en los domicilios y oficinas de Vendrell, detenido hoy junto a otros empresarios del círculo del expresidente Carles Puigdemont, en una causa que investiga el desvío de fondos para costear las actividades de Waterloo.

El juez basa sus sospechas en las intervenciones telefónicas del detenido, de las que se desprenden que Vendrell habría contactado con miembros del Govern, como el consejero de Enseñanza, Josep Bargalló, o de Salud, Alba Vergés, para desencallar presuntamente algunos de sus proyectos económicos.

Además, según el auto, en una conversación telefónica Vendrell se jactó de que tras el nombramiento de Salvador Illa en el Gobierno iba a tener "acceso" al ministerio de Sanidad, algo que "considera clave porque ha puesto mucho tiempo y dinero y llega la hora de recoger".

En opinión del juez, las intervenciones telefónicas revelan "el interés de Xavier Vendrell en el tratamiento de residuos de determinados municipios vinculados fundamentalmente a ERC", hasta el punto de que llegó a "tocar" a 700 ayuntamientos, el más importante de ellos el de Sant Cugat del Vallés (Barcelona), donde las "negociaciones estarían más avanzadas".

"Otro de los negocios en los que se ha sabido que Xavier Vendrell pretende beneficiarse de sus relaciones con políticos de ERC es el de los laboratorios de biomecánica", añade el juez, que cree que "para lograr un trato de favor" se reunió con la consellera de Salud, Alba Vergés, "en un encuentro que duró más de tres horas y del que le dijo a su esposa que había ido muy bien".

El juez señala además que Vendrell "participó en la gestión de los centros que se abrieron para ingresar a personas procedentes de residencias" afectadas por el coronavirus y que "a cambio percibió 5.000 euros".

Asimismo, añade, "intentó obtener un mayor rédito económico" asociándose con otras tres personas, entre ellas David Madí, para "proveer de test rápidos a la administración catalana", aunque el juez admite que no se ha podido determinar "si tales intenciones fructificaron".

Según las conversaciones intervenidas, Vendrell avisó al vicepresidente en funciones de presidente, Pere Aragonés, de que el Departamento de Salud "había dejado a las residencias a los pies de los caballos" y le advirtió de que, de esa manera, ERC no podía "marcar paquete".

"¿Cómo le quieres hacer creer a la gente que con la independencia estaremos mejor, no me vale decir porque no tengo todas las competencias", afirmó en una de las conversaciones intervenidas.

Otro de los proyectos en los que el juez aprecia un delito de tráfico de influencias es la recalificación supuestamente irregular de la zona conocida como Villa Bugatti, una masía de lujo ubicada en Cabrera de Mar (Barcelona), por lo que investiga al alcalde del municipio, Jordi Mir, de PDeCat.

Según el magistrado, "con el objetivo de que sus planes lleguen a buen fin, Xavier Vendrell no ha dudado en influenciar a sus contactos políticos de máximo nivel, como los consellers Damià Calvet o Josep Bargalló" además del alcalde, el concejal de Urbanismo y altos cargos del Departamento de Territorio.

"Tanto es así que Xavier Vendrell obtuvo el compromiso del Departamento de Territorio de darle una agilidad superior a la que marca la norma, lo que podría estar significando un trato de favor por parte de la autoridad o funcionario que se lo hubiese dicho, habiendo la crisis sanitaria supuesto un importante contratiempo en esos planes", añade el auto.

El instructor sostiene que "se han ejecutado obras y movimientos de tierra absolutamente irregulares en Villa Bugatti, pues no disponen de licencia y se vienen celebrando eventos incumpliendo reiteradamente las normas urbanísticas y sanitarias".

No obstante, agrega el auto, Vendrell se mostró convencido de que el expresidente de la Generalitat, Quim Torra, iría a "inaugurar" el recinto y habló con el exnúmero dos del Departamento de Interior, Brauli Duart, quien "le tranquilizó" diciéndole que habría "controles policiales informativos para que Torra esté contento, pero es pura escenografía".