EFEMadrid

El exconseller de Empresa Santi Vila ha asegurado hoy que siempre procuró "ser fiel al espíritu y la letra" de la Constitución de 1978, "tanto en privado como en público", y ha expresado su "plena confianza" en el Tribunal Supremo, tras rechazar la "leyenda negra" de que España no es una democracia plena.

Vila ha hecho uso de su derecho a la última palabra ante el Tribunal Supremo, al que ha recordado que no dimitió antes de la DUI porque pensara que sus compañeros en el Govern iban a cometer una ilegalidad sino porque se sintió "frustrado" al percatarse de que el expresidente catalán Carles Puigdemont "no podía o no quería" convocar elecciones "ajustadas a derecho".

Tras recalcar que no comparte la idea de que España no es "homologable" a las democracias de su entorno, Vila ha recordado que el juicio del "procés" lleva a una "encrucijada" en la que España puede encontrarse con "la peor" de sus tradiciones o, por el contrario, entroncar con "la democracia liberal que arranca de las Cortes de Cádiz".

En ese sentido, y en la línea de lo que han defendido el resto de procesados, ha expresado su confianza de que los jueces que juzgan a la cúpula independentista "formen parte de la solución y no del agravio del problema", en el que, ha añadido, "nunca deberíamos habernos metido".

De hecho, Santi Vila ha iniciado su alegato final recordando el "dolor" y "las familias rotas" con el que a su parecer han empatizado tanto la sociedad catalana como la española y preguntándose: "¿cómo hemos podido llegar a este punto, a este despropósito, y, quizá para intentar levantar la mirada, cómo podemos enderezarlo?".

El exconseller ha asegurado que a lo largo de toda su carrera, y especialmente en la legislatura anterior en Cataluña, tanto él como sus compañeros del Govern actuaron "de buena fe" y "respetando la legalidad".

"Creo que siempre comprometí mi actuación como político respetando el espíritu y la letra de la Constitución del 78, que definió a España como una nación de naciones", ha afirmado Vila, que ha recordado que ha recibido "palos" y "hachazos" en Cataluña por ser fiel a esa idea, por reconocer al Tribunal Constitucional como "árbitro" y por oponerse a cualquier decisión "unilateral".

Vila ha aclarado que no comparte la idea de que España "no sea homologable" a las democracias de su entorno, con sus "defectos y fantasmas pero también puntos fuertes y virtudes" y ha alardeado de que siempre ha combatido la "leyenda negra" sobre el país.

El exconseller ha defendido que "no fue una ingenuidad" pensar que en el proceso independentista entre el Gobierno de España y el de la Generalitat "era posible" el diálogo y que, por eso, tanto él como muchos de sus compañeros lo intentaron para "evitar el colapso" ante la "crisis institucional" que ocurrió en octubre de 2017.

"Lo intentamos hasta el último día, hasta el último minuto", ha subrayado Santi Vila, que ha lamentado que "entre todos" se había roto "el marco, las condiciones necesarias" para alcanzar un acuerdo en una "democracia madura" como la que, a su entender, debía haber sido la española en esos momentos.